enero 13, 2019

ROMA y ALFONSINO Y EL MAR

- REDACCIÓN NEBLINA - Para reseñar Roma hay que postear una película como El Silencio de Bergman. También se podrían postear muchas más. Pero esa peli que habla sobre el desparche de un niño, funcionaría para los efectos prácticos como el referente más inmediato.

Y es que Roma es cine del desparche. Ese tipo de cine que hemos defendido tanto en este blog.   La sensibilidad de Cuarón esta vez lo ha llevado por los caminos de la rutina, de tratar de representar, más que la vida, el tiempo: ese paso inconmensurable de los minutos y las horas tal como se suceden ante nuestros ojos y demás sentidos, - en lo real y no tanto en lo artificioso del cine -.


No creo que Cuarón lo haya logrado. Al final la película termina siendo un cúmulo de artificios cinematográficos. Pero su intención de cineasta con pretensiones hiperrealistas subyace en el fondo y sale bien librada hasta en el magistral y más minimalista de los planos, en los créditos finales de aquella terraza en toma contrapicada. Una antena y un avión rayando el cielo, con cero musiquita incidental, así lo corroboran.


En El Silencio, Bergman deja bien en claro su punto de partida: lo fructíferas que resultan las horas muertas en la cabeza de un niño (hoy en día ya los niños no tienen horas muertas, pues viven más ocupados que los adultos).


Nosotros, en el siglo pasado, sí las teníamos. La vida era lenta, muy lenta. Monótona, aburrida. Un día en un casa de clase media occidental, eran como cien años de soledad. Había tiempo hasta pa botar pa arriba. Incluso, hoy, las horas, de quienes-lo-tenemos-todo-por-no-querer-más-nada, están llenas de rutina: Levantarse, desayunar, bañarse, ver la tele, acostarse (¿para qué pedirle más al cine? ¿Para qué pedirle cosas extraordinarias? La verdadera aventura de nuestras vidas es el tedio. Punto. El tedio de un niño tipo El Silencio de Bergman, lleno de riesgos y matices).


En Roma, Alfonsino Cuarón nos muestra lo productivas que pueden llegar a ser esos mismos momentos de la ¨cotidianidad aburrida¨, a través de leitmotives como el de Borrás, el perro de la casa, un corredor doméstico que vive cagado por el perro mismo y mojado por los efectos de la lluvia , paneos de la vida doméstica, primeros planos de un lavaplatos, y/ó el del mismo avión que cruza parsimonioso por el fondo de los encuadres.


En lo personal, no creo que todas esas voces que atacan a Roma desde los medios de comunicación la ataquen por su lentitud, por lo que dicen que la atacan. La incomodidad de esas voces vienen, más bien, por el tema que por la forma.


Roma pisa sutilmente un montón de callos y no cualquier tipo callos. Roma pisa los callos más enconados y protuberantes del continente milagro, este continente latinoamericano que tanto se empeña en reproducirse teniendo hijos.


Roma habla de una Latinoamérica vapuleada por un sistema de castas, de blanquitos. A Roma no le perdonan que el punto de vista del México de los 70, sea el punto de vista de la muchacha del servicio, de la guisa, como decimos despectivamente en Antioquia, Colombia.


Mientras gringos departen en la sala de la casa junto a los dueños de la misma, a sus espaldas la cámara se queda junto a Cloe y los niños e, incluso, esa misma cámara se va al sótano de la casa, a la parranda de la servidumbre, la que celebra siempre abajo: ¨¿Qué pasa, Cloe? ¿Es que ya aprendiste a hablar inglés, que no quieres tomar nada con nosotros?¨, le dice una amiga a nuestra protagonista.


Sin embargo, la gente insiste en creer que Roma no gusta por lenta y mamerta. Una amiga con la que vi la película, que incluso de entrada ya detestaba la figura de las muchachas del servicio - y sin ningún tipo de formación cinéfila - me dijo que no le había parecido para nada lenta y que le había encantado, a ¨pesar de ser en blanco y negro¨.


Por eso, me reafirmo en que toda la incomodidad generada por Roma viene de allá: de la auto crítica de Cuarón diciendo, yo soy uno de esos blanquitos latinoamericanos, con desviaciones pequeño burguesas y mi cuota de culpa es ésta; soy otro de esos hijos de puta que crecieron con nana en la casa y nunca la supimos mirar bien.


 Y se le agradece de nuevo a estos directores que se ponen como carne de cañón. El nivel de auto crítica de Alfonsino Cuarón es inconmensurable. Cuarón dignifica a un ser humano, mientras otros cines criollos ya la estuvieran volviendo porno miseria (¿cuándo iremos a ver a un Víctor Gaviria o a un Carlos César Arbelaez exponiendo lo que pasaba en la sala de sus casas cuando estaban adolescentes, como sí lo han hecho un Javier Mejía, una Daniela Abad, una Laura Mora, un Joche, un Santiago Gómez para no ir muy lejos? Un poco más de cine auto referencial, señores, por favor).


Muéstrense, métanse a la conversación, tal como lo hace Cuarón en Roma. 


Habla muy mal de las críticas que he leído sobre Roma, el hecho de que digan que la película está repleta de travellings. Yo en realidad no vi tantos, como sí vi paneos y rompimientos de eje. La proporción debe ser de 1 travelling por cada 7 u 8 paneos, tal vez más.


Lo que sí resulta de pronto desconcertante, es el abuso del plano general. Cuarón se la juega en la mejor lógica de Costa Gavras, el rey del plano general, quien decía que si una escena se podía resolver en un sólo plano, ¿para qué descomponerla en otros planos subsidiarios?.


Y Cuarón se casa con esa idea y tal vez allí de pronto la crítica tenga un poco de razón. La ausencia de primeros planos puede aburrir para quien no tenga el aliento cinéfilo del cine alternativo. Para quién ya haya sido adoctrinado por la cultura de la publicidad.


Pero Roma funciona a base de planos generales. No hay tiempo para cercanías. Aquí había que mostrar el trasfondo, lo que sucedía en el entorno.


Roma es una película más de atmósferas que de tramas y eso, a veces, puede confundir. En un mundo con la sensibilidad dañada por la inmediatez y la celeridad, cualquier historia de calma y contemplación siempre resultará sospechosa.


Repito, el cine no tiene que mostrar eventos extraordinarios para ser cine, porque la vida de la mayoría de las personas es rutinaria y aburrida y ahí ya hay una gran aventura, la aventura de la monotonía, la aventura de la supervivencia psicológica, si se quiere.


Recuerdo que en los 90, una vez le pregunté a Raúl Soto por el corte final de La Vendedora de Rosas, si lo había visto.


Raúl, quien había hecho el Dolly de la obra en mención, me respondió diciéndome que le habían echado mucha tijera, que se le notaba mucho el embale. Me imagino que Soto hoy debe estar contento que películas como Roma, ya estén despuntando como nominadas al Oscar.


En este blog, casi nunca hemos reseñado películas nominadas al Oscar por su nivel de predecibilidad en cuanto a resortes narrativos.


Sin embargo, las películas de Cuarón nunca han faltado por estos píxeles, Y tu mamá también, Gravity, Hijos de los Hombres.


Siempre nos hemos preguntado hasta dónde irá a llegar Alfonso Cuarón en su persecución enfebrecida por el naturalidad en el arte. Sólo el tiempo lo dirá.


Por lo pronto, Roma ya puso un pico muy alto en los niveles de verosimilitud. Nos llevamos en el corazón esas escenas de Roma que logran emocionar y enchocolatarnos los ojos, sin la ayuda de un piano mariconcito en la banda sonora.


Nada. Roma emociona y emociona a punta de sonido ambiente. El naturalismo expresado a través del silencio. Sin músicas incidentales al mejor estilo de Dogma 95.


De hecho, las escenas con banda sonora de Roma se plantean para desarrollar euforia, pero no para provocar la lágrima, lo cual hubiera sido un recurso muy facilista al final. La poesía no se hace acá con lirismo. La poesía cobra valor documentando lo evidente, lo obvio. La simpleza de lo habitual. Cine del desparche, vamos. La ficción de la no ficción.


Para terminar, dejamos constancia de las obsesiones de Alfonsino Cuarón con el mar. Ese es su otro gran leitmotiv global. En Y TU MAMÁ TAMBIÉN las cosas terminan en el mar (¡y qué mar! Mar de cámara al hombro). Igual en GRAVITY y ROMA.


Ni se diga: le pegaste al perrito... perro, pinche Cuarón.


 Cuando vuelvas a levantar esa estatuilla, brindaremos con tequila, güey. RN




enero 09, 2019

Radio NEBLINA directo a tu teléfono

Grandes buenos vientos les desea su emisora Radio NEBLINA, desde Santa Elena y los invita a escuchar nuestros audios más destacados en la siguiente dirección: 


Recordándoles que los pueden descargar a sus teléfonos y conservarlos. 

Muy pronto nuestra temporada 3 de GENTE QUE AMA SU TRABAJO.

enero 07, 2019

Joche y la fuerza de la imagen (PARENTAL ADVISORY).

Dicen los especialistas, que la imagen del siglo 21 se ha vaciado de significados. Que tanta proliferación de representación electrónica desde la TV, el cine, pero sobre todo del internet y desde los teléfonos, ya no nos dice nada como espectadores de mirada fresca y que ha hecho que una imagen ya no valga, ni mucho menos, más de mil palabras.

Hoy una imagen no vale ni media palabra. Hoy las imágenes perdieron su precio, y su peso. Se suceden ante nuestros ojos como el torrente de realidad escindida que es la existencia fragmentada de la posmodernidad.

 Estamos en un mundo de imágenes pero no estamos. 

La saturación nos dejó ¨islas inundadas, la piel cuarteada y las piernas enterradas¨ (VETUSTA MORLA -SIC- ). 

Dicha proliferación de representaciones bidimensionales nos ha sumido en una inercia que acaso se equipara a la verborrogia de borracho que se lanza desde las obsoletas universidades de occidente.

Y de eso se trata más o menos esta película del gran Joche (JOSE MIGUEL RESTREPO), quien desde una cómoda posición clasemediera siempre se ha atribuido el papel reivindicatorio de las clases populares, a través del video. (Es muy fácil ser sensible a través del cristal).

¿Cuántos largometrajes de autoría propia tendrá Joche entre sus archivos? Es uno de los grandes misterios que alberga la ciudad de Medellín y que ni siquiera él mismo lo sabe. 

El caso es que todos estos largometrajes han sido consecuentes con una muy particular forma de ver el mundo y ello le ha cobrado una factura muy grande entre los sabiondos de este país. 

Dentro de una supuesta incoherencia, la obra de Joche nos proveerá siempre congruencia de postulados (pero sobre todo de principios).

Más de 20 años han pasado ya desde que vimos a Joche en el laureado DIARIO DE VIAJE (SANTI GÓMEZ) diciéndole a la cámara que el cine era urgente, que el cine era para ya, y que había que volarlo en mil pedazos.

Pues bien, ahora que todos los fanáticos de la imagen quisiéramos tener el tiempo y la energía y los datos suficientes para sentarnos a ver YouTube - día y noche -  (por toda la fuente de poder kinestésico que allí se encuentra), Joche nos ha hecho el favor de hacernos un generoso resumen, evitándonos la fatigosa labor de dar click y saltar de enlace en enlace.  

Restrepo ha tratado de darle una continuidad de flujo a un montón de ideas visuales desperdigadas, proveyendo dicho timeline de un marco teórico lógico.  El no rigor del rigor, Joche se casa hasta la muerte con sus principios. 

Hoy todos le han dado la razón. Hasta el propio Santiago Gómez ha reconocido públicamente que Joche terminó siendo la constatación político espiritual de Madera Salvaje, la popular productora audiovisual de los 90. 

Y sí: Joche lo ha logrado, pudo volar el cine en mil pedazos. Tanto que muy pocos le han copiado y otros nos sentimos más hermanados que nunca. 

Lo que más me gusta y habla muy bien de él como cineasta, es que uno termina hablando de asuntos técnicos con Joche. Para mí, los cineastas de Medellín se dividen en tres partes:

1. Con los que terminas hablando de chismes de farándula.

2. Con los que terminas hablando de cosas técnicas, la última cámara, etcétera-

3. Con los que hablas de cosillas del mundillo y de cosillas técnicas. 

Joche pertenece principalmente a la Nro. 2

Una de las imágenes que aparece en la RE VUELTA, la hizo Joche mientras hablábamos de la ISO de las cámaras SONY, luego de encontrarnos casualmente en el paradero de los buses de Santa Elena. 

Se le agradece a Joche su reivindicación al cine auto referencial en ésta, su más reciente película del 2018.  (¿Qué cine no es auto referencial?)

Y, si usted es un cazador de imágenes - como este blog -, en este documental va encontrar imágenes. 

Imágenes de verdad. 

Imágenes fuertes, puras, rudas, salvajes, porque Joche es pura fuerza de la imagen.  



enero 06, 2019

MÁS ABURRIDO QUE UNA FIESTA EN LAS INSTALACIONES DE GOOGLE


´´Todo lo malo que soñé, lo toqué. 
Pero está tan oscuro que el miedo no se ve´´. 
CALLE 13

¨La vanguardia es así. ¨ 
CHARLY GARCÍA


Hoy en día, no hay nada más vieja escuela que la ciencia ficción. Cualquier tema que te atrevas a tocar por ese camino resulta gastado, repetitivo y de un periódico de ayer.

Hoy retratar el presente, resulta lo más futurista del mundo. Incluso el pasado. Quién dijo que el futuro no estaba escrito. El futuro es ya. Está en tu cocina, notificando un correo en tu celular, - ese que le costó un ojo de la cara a tu hijo para dártelo como regalo de navidad y que ahora descansa en tu muñeca como reloj, hasta que termines de batir esa sopa  y que, además, mide tus pulsaciones, el número de kilómetros caminados en la mañana, y demás gadgets habidos y por haber, todos para enviar tu información más biométrica a la nube-.

Aquí, lo que parece una denuncia al gigante Google, no es más que una apología al espíritu sensible de las personas que se dignan a engrosar los ejércitos de androides millenials que la conforman. Gente como tú y como yo.

 Su protagonista, Mae Holland es una mujer en sus veintes que se divierte virtualmente, pero que todo lo que hace es trabajar. Aquí no vas a ver colegialas fumando marihuana en una esquina de Medellín, con el uniforme de católica aun puesto.

Lo que intriga de EL CÍRCULO, en realidad, es la capacidad de los guionistas para construir un macro cosmos narrativo tan totalitario en casi dos horas de tiempo. Aquí no se deja nada por contar sobre lo que sucede en esa versión posmoderna de 1984, que tanto temíamos. Todas las implicaciones políticas, sociales, económicas y, sobre todo éticas, no se dejan de tocar por EL CÍRCULO. 

Por ello, bienvenidos al Círculo. Emma Watson y Tom Hanks los esperan para llevarlos de la mano a una historia que ya es pasado: o sea, el futuro de Google. 

Aplausos para esa versión de Hollywood que insiste en un cine hecho sin sexo, sin armas de fuego, sin patadas, ni puños. Ni sangre en general. Ese tipo de ganchos publicitarios que por fortuna parecen estar trasladándose a las series y que parecen tener tan contentas a las masas de cadáveres conectados a Netflix.


enero 03, 2019

Espejismo Y DE CÓMO UNA BOMBA HACE MÁS RUIDO QUE UNA CARICIA



Si ustedes creían que los argentinos eran unos melodramáticos y los colombianos unos sentimentales irremediables, esperen a ver la pasión de los dominicanos tal como se plantea en esta necesaria película tan auténtica, tan aprendiz y necesaria como la que posteo a continuación.

¿Por qué en Colombia no tenemos al menos un largometraje así? ¿Tal es el tamaño de nuestra psicopatología nacional, que casi todo nuestro cine - avalado por los sabiondos - tiene que venir de un problema grosso, de asuntos tremendistas relacionados con el conflicto?

En lo personal, yo siendo colombiano crecido en el meollo de la Medellín de Pablo Escobar, me identifico más con este tipo de historias que con cualquier super producción de esas urgentes que nos vende Mincultura y que tantos réditos festivaleros nos proporciona.  

Y no es una identificación gratuita, es que viví más cosas como éstas que historias de bala. De hecho nunca me tocó la realidad del gatillo como nunca tocó a ninguno de los miembros del círculo en el que me moví y como nunca tocó a millones de colombianos, a pesar de que a pocas cuadras estaba Escobar contratando sicarios para matar policías.  

Es más sospechoso (por parte de nuestro cine) que hayamos podido llegar a Cannes y a San Sebastián con la miseria expuesta en Los Colores de la Montaña o en la Vendedora de Rosas y Rodrigo D, que con más fábulas tipo Leidi de Simón Mesa. 

¿Qué es más dramática la tragedia de la guerra que el drama cotidiano de unas personas viviendo pequeñas pasiones insulsas? 

No lo creo. I don´t Buy it. 

Pero puede que sea así. Puede que la basura blanca euro centrista se deleite más con la monstruosa realidad que ellos mismos han ayudado a crear. Pero sigo sin copiar igual.

En lo personal, cambiaría toda esa profundidad sociológica y pertinencia históricas, tan bien producida, por uno solo de estos ejercicios de aprendiz como Espejismos, mal actuados, pésimamente sonorizados, - de la foto ni hablar -, pero con bellos guiños a Tomás Gutiérrez Alea o a Taxi Driver de Scorsese (a Cuarón, para no ir muy lejos). Una historia sin relevancia política, pero con un universo personal, un alma.   

Me niego a creer que en Colombia no seamos más los que compartamos una existencia anodina, con pequeños grandes dilemas existenciales y que lo copen todo.

 ¿Yo que tengo que ver con la barbarie paramilitar? O ¿con la coptación progresista de todo el aparato educativo (la guerrilerada en las aulas, vaya)? ... Muy poco y casi nada. Soy un colombiano del montón que nunca me metí en política y nunca lo haré. 

Mis preocupaciones no van más allá de que el DIM no venda los pocos buenos jugadores que produce y que EPM no me tire más chuzo con La Luz. 

Tanto mamertos como paracos me han dado en la cabeza cuando han estado en el poder y siempre lo seguirán haciendo, tantos unos como otros intentarán su fraude electoral. Pero, conque la chica de la esquina me trate bien y conque de vez en cuando haya un pedazo de chicharrón en el plato de mis frijoles, mi planeta seguirá girando bien y mejorando. No voy por el gran botín para poder comprarme una casa a las afueras de Medellín, como pretenden todos esos opinadores de Facebook y de Twitter.  

El problema del cine no son los temas, lo sé. Siempre será la forma. Matar a Jesús de Laura Mora, así lo demuestra. O Carta a una Sombra de Daniela Abad. Alberguemos la esperanza que que algún día nuestra máxima obsesión como cineastas sea la de poner a nuestros protagonistas a perseguir ballenas como el personaje principal de Espejismos.  

Y como dice Julito: ´´Cuénteme la misma noticia, pero dándole la vuelta´´.

Aquí, en ESPEJISMOS, nunca vas a ver a nadie consumiendo drogas ni personajes travestidos. Tampoco verás a nadie hablando de problemas de tierra con el vecino. Aquí vas a ver a alguien como tú y como yo: sobreviviendo psicológicamente al tamaño de la urgencia de nuestra monotonía, como personas menos enfermas de la media, que somos.   


diciembre 31, 2018

Daniela Abad (REMASTERIZED)


Con motivo de el estreno de Smiling Lombana, El Segundo largometraje de Daniela Abad, el próximo 17 de enero, rescatamos esta entrevista hecha a la directora antioqueña, en junio de 2016, cuando no era tan mediática y cuando apenas florecía su éxito con el lanzamiento de CARTA A UNA SOMBRA. 

Luego de este aproach, Daniela inauguró el Festival de Cine Cartagena y empezó a aparecer en la prensa más destacada del país como Semana, Arcadia, La W, Caracol Televisión, entre otros. 

En Radio NEBLINA nos enorgullecemos de haber tenido el olfato periodístico para detectar que Abad iba a ser una de las puntas de lanza en lo que la escasa crítica de cine especializada se ha dignado en llamar La Nueva Ola del Cine Colombiano, - junto a otros nombres como Ciro Guerra, Laura Mora y Santiago Caicedo -. 

Hoy Daniela prepara su tercer largometraje y acaba de dirigir cuatro capítulos de la nueva serie de Netflix grabada en Colombia. 

Celebramos de una vez, entonces, el lanzamiento de Smiling Lombana (VER TRAILER AQUÍ) en la pantalla grande comercial y que se pueda hablar de una sangre nueva en el 7o arte de nuestro país.

Por ello nos permitimos remasterizar este material, podarlo y redistribuirlo antes de asignarle definitivamente un lugar exclusivo  en nuestros archivos. 

Smiling Lombana se estrenará este 17 de enero en carteleras.

Y RECUERDA QUE PUEDES DESCARGAR TODOS NUESTROS AUDIOS.


diciembre 29, 2018

LLAMANDO TELEFÓNICAMENTE A TODOS LOS AMIGOS MUERTOS

/HOY LA CASA DE MI INFANCIA YA NO EXISTE NI HACE FALTA/
/YO LA LLEVO BIEN ADENTRO EN MIS ENTRAÑAS/
/TODA LLENA DE COLORES Y DE DESAPARICIONES: MUY TEMPRANAS, MUY PROFUNDAS... MUY AMARGAS/
/NADA HA DESAPARECIDO: NI LA CASA CON DIEZ PINOS, NI MI AMOR, NI LA ZAMBA DE MI ESPERANZA. 
/ES QUE EL MUNDO ES MUY CRETINO, PERO PUEDE SER DIVINO, SI YO QUIERO PORQUE NADA EN ESTE MUNDO ME HACE FALTA/ ...

... /NADA MÁS QUE ALGUNOS TRUCOS: UN CONEJO, UNA GALERA, UN COLCHÓN, UN TOCADISCOS Y UNA MESA/... 



- REDACCIÓN NEBLINA - El primer campanazo de alerta lo dieron los irlandeses. Corría el año 2004, por ahí, y yo recorría las calles de Manhattan, NYC, en busca de un trabajo nuevo. 





Estaba acostumbrado. En la Universidad de Antioquia había aprendido dos cosas claves: que un periodista lo único que necesita es que lo lean sin importar el canal y que los periodistas siempre estamos buscando trabajo por muy bien ubicados que estemos. 

Así que allí estaba yo, entrando al Joshua Tree, un club-pub irlandés, ubicado sobre la Madison Avenue (¿Lexington?) con 50 y pico, o algo así. 



Era invierno. La ventisca pegaba helada contra el rostro. Tipo febrero. 20 grados farengheit.  Volutas de nieve en el huracán. El propietario, así como sacado de una película de Elia Kazaan y muy amable, celebró mi sombrero de lana andina muy sudamericano y me dijo que viniera a la noche siguiente a poner la música. Le dio órdenes a su hijo, el administrador, de que me mostrara el tornamesa y los equipos ´´para hacer sctratch´´ : ¨puedes conectar tu laptop a las máquinas¨. 

Al otro día me preparé para hacer mi segunda incursión como DJ (´´de los tiempos cuando todavía se decía Disyoki´´, Tatiana Correa dixit - guiño-). Ya en diciembre - el 31- había sido el dj oficial de un bar turco en Brooklyn y meses antes de un bar bogotano en Queens.

 Metí el portátil a mi JanSport, me puse las Timberland, me despedí de mi mujer en ese entonces, patié la nieve y me fui a dar lo mejor de mis conocimientos musicales.

La noche avanzaba y los esfuerzos se hacían cada vez menos fructíferos. El administrador pasaba de vez en cuando por la cabina de mando y me gritaba en un tono que yo decodificaba como cuasi manchesteriano: ´´FASTER!!! FASTER!!!´´.

Yo ya no sabía qué hacer. Las gringas pendejas y hermosas y muy borrachas se agolpaban en la cabina a decirme que querían fiesta. Me cansé de intentar con lo que sonaba en los primeros lugares de la Europa de entonces, The Killers, The Strokes,  y esas cosas, y entonces sucedió el milagro: me dio por darle PLAY a una canción que tenía traspapelada de Daddy Yankee. 





El lugar explotó en mil pedazos. La muchedumbre histérica se lanzó a la pista de baile. Yo mismo sentí una vibra inusual, algo que desde los primeros 90 no sentía, una fuerza inusitada que me empujaba al movimiento, una energía extraordinaria proveniente de los beats. Luego hice lo propio con Tego Calderón y con unas  bachatas refundidas. Me convertí en un éxito en la mejor lógica y al mejor estilo del DIM: salvando la situación en el último minuto del partido.  

Los irlandeses me pagaron, me pagaron muy bien y nunca más me volvieron a llamar. Nunca más quise volver a SER DJ, de nada. 

Afuera, mientras prendía un Cheterston y jugaba con el humo, pensé en varios amigos que se ganaban la vida de ese modo y hasta me acordé de las veces que yo lo había intentado en Colombia. Había olvidado lo difícil que era mantener una tensión de entretenimiento permanente durante toda una noche a partir de canciones. Una cosa es poner música en unas fiestas de amigos, borracho, donde todo te suena bien por los efectos del alcohol - y demás juguetes-, y otra muy distinta es hacerlo sobrio en eternas 8 horas, fragmentadas en pequeños desafíos constantes de 5 minutos, ó diez, a lo máximo.

Hoy debo reconocer que los irlandeses tenían razón. Nada suena tan viejo, anticuado y mamerto como el rock. Nada más down. Lo único que suena actual, un ritmo verdaderamente anclado en el presente, es el reguetón: esa mezcla extraña de Hip Hop, reagge y de la champeta de nuestro querido caribe latinoamericano. 

Hace años vengo teniendo esa vieja sensación de estar en el tiempo equivocado al insistir con músicas equivocadas en mi playlist. Aquella sensación del Joshua Tree, de aquella noche, me acompaña cada mañana que pongo música para mi ritual de ducha, vestimenta y calle. Entonces es cuando me acuerdo de que el reguetón y el rap existen y que hay un mundo musical que hace muchos años hizo refresh. 

Todo esto para decir que en este último post del 2018, quiero hacerle un homenaje a David Vanegas, esa especie de Kurt Cobain paisa que tuvo la deferencia de visitarme al Joshua Tree aquella noche y que, siendo un punk-grunge radical, se solló mi toque hasta altas horas de la madrugada. 

Hoy David está muerto. Una noche hace pocos años, decidió que quería ir hasta el final con la heroína y se durmió para siempre. 

Y todo esto lo conecto, porque ayer, una amiga especializada en hacer ciertas fiestas reguetoneras deliciosas, me contó de otro suicida, uno que había colaborado en ES DOMINGO YNTAN, otro que no aguantó más y se ahorcó. 

A ellos, a tantos amigos que no han aguantado más, quiero dedicarles este último post del año. A mi casero que hace 8 días también la palmó con un ataque al corazón, (esa otra forma de suicidio), y que me dejó por herencia un pato, un gallo, unas flores y las instrucciones de cómo cuidarlos, a mi padre que duró más de treinta años matándose con licor hasta que por fin lo logró, repito, les quiero dedicar este post. 

Este 31 de diciembre, cuando yo esté celebrando la llegada de un nuevo amanecer en casa de mi amiga, - la de las fiestas reguetoneras deliciosas -, diré como Charly García: amigos míos, este es el aguante... tra, la, ra, rá... este es el aguante y hasta yo lo ví, hace muchos, muchos años, pero también lo ví. 

Hay que estar alertas, amig@s. 

Estar alerta te hace desarrollar empatía y ser cuidadoso con los otros. Nunca sabrás cuando tienes a un suicida a tu lado, sin la más mínima sospecha de que lo es.  Estas fechas son las más peligrosas, las más vulnerables, las más emocionales. Que tus palabras y tu forma de tratarl@ no vayan a acelerar el proceso de una decisión que ya fue tomada. Incluso tomada desde antes de nacer, porque dicen los que saben que, quien se va a quitar la vida, trae la decisión incorporada desde siempre. Pensando en esto, me acuerdo que los suicidas mencionados en este post, lucían vulnerables, a la defensiva, con cierta hostilidad pasiva que pasaba un poco por descortés, pero que no era más que un distanciamiento natural hacia un entorno social que siempre resulta idiota. 

En cualquier contexto, en cualquier época, entrar en sociedad e interactuar con los otros significa interpretar un papel, Sheakspeare lo dijo: Ser o No Ser. Y ese papel, siempre va ser el papel del idiota, porque relacionarse, entrar en contacto con la otredad grupal, significa eso: hacer el tonto. 

Nunca, donde hayan más de dos personas juntas, va a haber algo de sensatez, a menos que se junten en nombre del Señor. 

Unas veces más, otra veces menos; ¨el mundo es un cuento narrado por un imbécil, lleno de sonido y de furia, que nada significa¨. 

Creo que los suicidas se pillan en primera instancia esa farsa, la fantochada de lo que significa vivir, esa cosa que las almas femeninas, - que son tan grupales -, disfrutan tanto, el teatro del horror, simulacros demasiado reales, pero que te hacen sentir protegid@ en cualquier caso. La institución familiar que llaman, y que hoy adopta tantas formas.

Bien, los suicidas en mayor o menor grado se niegan a esa ficción. Los que no somos suicidas nos toca por obligación jugar la pantomima, para poder seguir en este mundo. Es lo que los psicólogos y psiquiatras llamarían, normalidad, ser sociables, ser funcionales en esta máquina de la cotidianidad, ser una pieza de rompecabezas perfectamente adecuada.    

Ahora, cuando el pato chapoteando en el agua de su estanque improvisado, y su cuac-cuac-cuac, son mi única música  mañanera, pienso en David, en el ex novio de Luisa que nos hizo una voz en off para ES DOMINGO YNTAN, en esta película de Gus Van Sant llamada LAST DAYS y en aquella otra de Fuguet, llamada INVIERNO. Eso. 


Y feliz año. Gracias por leer.    
- RADIO NEBLINA 2018 -

diciembre 17, 2018

Juan Semilla en GENTE QUE AMA SU TRABAJO

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Juan Semilla es un personaje clásico ya de Santa Elena. 

Músico consagrado, guerrero de los timbales y percusionista excelso, que cuenta con la rara habilidad de ganarse la vida con el arte. Lo cual en cualquier parte del mundo es un milagro, pues lo más natural es que el ser humano trabaje para sostener al arte y no el arte al humano. 


Juan Semilla es uno de los gestores culturales más importantes del oriente antioqueño y su paso por legendarios grupos como LA QUINTA FUERZA y MALANGA, puro son de la montaña, así lo confirman.


 Juancho nunca se queda quieto, ¨hasta tocar en los buses me ha tocado¨, dice. 


En este podcast de la serie CLÁSICOS NEBLINA lo retrotraemos para GENTE QUE AMA SU TRABAJO como un ejemplo de que, quien quiere, puede.