marzo 31, 2019

El 3er Salón Documental Medellín

- REDACCIÓN NEBLINA - Se cumplió anoche la última jornada del SALÓN DOCUMENTAL MEDELLÍN III, correspondiente a su accionar en el claustro Comfama de San Ignacio. 

El evento finaliza hoy domingo en la sede LA CASA DEL CENTRO CULTURAL, en Maracaibo con Sucre. 


Muchas cosas para decir. Primero, que este tipo de hervidero de voces sirve para pellizcarse un poco entre los documentalistas aletargados de la ciudad.

 El SALÓN ha resultado inspiracional y muy aspiracional. A veces te olvidas, como creador, de que tienes una obra en proceso y escuchar a otros semejantes con tribulaciones parecidas a la tuya te anima bastante a sacar el proyecto de un cajón.

 También saber que hay tanta gente, tan nueva generación, preocupada por el ecosistema de la industria documental, de alguna manera te hace sentir parte de algo, de una secta soterrada, cuya religión necesita ser más conocida por la masa. 

Bajo el eslogan de ´Una sociedad sin documentales es como una familia sin álbum fotográfico´, frase del chileno Patricio Guzmán, la UPB por ejemplo ha sabido definir la importancia de un conglomerado nacional alrededor del tema documental. 

La necesidad del debate es tan urgente, que alrededor de esta iniciativa cuasi privada han sabido dejarse caer por el evento gentes institucionales y autoridades corporativas en la materia, de Bogotá, Chile, México y un largo etcétera. Igual Telemedellín, Teleantioquia y la ANTV también expusieron lo suyo. 

La cosa también ha sido un bastante-cable-a-tierra. Percatarse de un montón de detalles que requiere el momento histórico de la producción audiovisual. Aunque no nos llamemos a engaños: los dilemas siguen siendo más o menos los mismos, distribución, financiación, egolatrías, pero ya manejados a un nivel más profesional, comunitario y colaborativo que hace 20 años, menos aislado y con el plus de la tecnología y la interconexión global como agentes de potencialización. 

Ya Medellín no es un ciudad por allá con balbuceos periféricos. Ya Medellín parece ser el centro de la conversación, no como tema, sino como conversador y que la conversación se haga en el centro de la ciudad, a escasas dos cuadras donde parquea el bus de Santa Elena y, a media cuadra de la estación del tranvía, hace que nos incumba completamente en este blog.

Pero aterrizando un poco todo este plomazo informativo, debo decir que lo más importante para Radio NEBLINA fue haber descubierto a Daniela Giraldo, tal como hemos conocido a los amigos que nos hacen sentir más orgullosos aquí: sin que nadie nos la presentara, sin saber nada el uno de otro, simplemente soltando un comentario de pasillo, una treinteañera simpática que te larga una pregunta,  alguna trivialidad de parroquiano transeúnte, y vos le contestás y resulta que había otra alma gemela cinéfila más que cineasta, otra hermana que disfruta más siendo fan de otros que siendo admirada por otros. 

Daniela Giraldo es una de esas nuevas directoras pura sangre que ha brotado la ciudad de Medellín, muy de la generación de Laura Mora, Daniela Abad, Simón Mesa y David Horacio Montoya, que se ha dado el lujo de no frustrarse Y eso es mucho decir, porque en Medellín se ha frustrado mucha gente en el tema del cine y todo ese malestar  ha hecho que se enrarezcan los climas. 


Pero Daniela no. Daniela no parece estar dañada, tiene esa calma de las aguas peninsulares y que salva de alguna manera el verdadero espíritu del quehacer cinematográfico. 


Nos complace mucho decir que muy pronto tendremos a Daniela Giraldo en Radio NEBLINA, una excelente interlocutora, conversadora de filosofía barata - y profunda - como quedan pocas.


Daniela es la directora de la serie animada Tomás, Alba y Edison y posteamos algo de ella mientras subimos nuestra conversación con ella en GENTE QUE AMA SU TRABAJO.