diciembre 14, 2018

NAVIDAD: VAMOS RUMBO A LA LUZ

Hoy en día, la mayoría anda tan desesperada que cualquier charlatán viene con un par de pamplinas sanatorias y no tarda en enriquecerse con la desolación de las personas. - Es tan fácil ser espiritual en medio de la abundancia -.

En Colombia especialmente, por el efecto posconflicto, la guerra nos dejó tan mal parados que el caldo de cultivo para avivatos, chamanes y oportunistas peseteros, anda más que servido y corremos con el riesgo, inminente, de caer en manos de fantoches como el doctor Wayne de la siguiente película posteada, EN BUSCA DE TU PROPÓSITO.  

Para no ir muy lejos, tenemos la proliferación de PROGRAMAS de coaching y nuevas eras que se han tomado los medios de comunicación colombianos. Padres Lineros revestidos en las más diversas formas.

Diría mi padre que cualquier tipo de ayuda espiritual, que busques, ES PERFECTAMENTE VÁLIDA  con tal de que trates de buscar a Dios. 

Pero la verdad es que, a estos personajes, yo cada vez les entiendo menos. Parece que enredar el discurso les produce más dividendos económicos (para darle la vuelta al tema, cristianismo, catolicismo y nueva era por igual decidieron que el consumismo y la acumulación de capital eran perfectamente válidos en el camino hacia La Luz) . 

Y, como el capitalismo lo aguanta todo y los cada vez más crecientes pseudo intelectuales andan tan ávidos de posiciones anticlericales, la fórmula resulta todo un hit de temporada. Yo no me imagino a mi Jesucristo personal, - de alpargatas, honguizo, asceta, harapiento y moderado-, caminando por los centros comerciales LUEGO DE HABER PASADO 40 DÍAS Y 40 NOCHES EN EL DESIERTO, calvo, perfumado, con zapatos de marca y con un par de shopping-bags en la mano. Ni siquiera lo veo en el Hueco de Medellín comprando aguinaldos a precios rebajados, como cuando los diciembres paisas todavía eran boyantes. 

  En los 70 la autoayuda era tan simple. Leías a Og Mandino y con eso bastaba para saber que en la vida sólo basta un poco de positivismo para mantener tu corazón tranquilo que es, al final, lo único que importa. No tan ENVENENADO como los neuróticos consumistas de hoy en día. 

Punto. Haz el bien y no mires a quien. 

Pero parece que a la masa emergente no le basta con la simpleza. La gente necesita que le hablen enredado de cosas encriptadas y misteriosas. 

Hace pocos años, hice ES DOMINGO YNTAN para burlarme de ese tipo de discursos en su mayoría contradictorios e infantilizados como toda psiquis contemporánea. (Bueno, eran mis últimos rescoldos de sarcasmo: ya no soy tan inteligente). 

En el cortometraje hay una voz en off, femenina, que lanza estamentos de crecimiento budístico y dos líneas después los tira por el piso con otro estamento más absurdo todavía. Obviamente, esa sutileza irónica, y aquellas contradicciones dentro del corto, muy pocos se la pillaron. 

Por el contrario muchos celebraron una supuesta apología que yo le estaría haciendo a ese estilo de nueva-espiritualidad.   Tanto, que una soleada tarde en el extinto Festival de Cine de Jericó, me rodearon un grupo de bellas almas alternativas a felicitarme por aquella voz en off con tantas verdades de apuño. 

Lo dicho: hoy en día la complejidad incoherente vende. Y entre más vegetariana mejor. Son artilugios que se ha inventado el sistema, la maquinaria, para poder reinventarse. Hasta un rockero de 27 años suicidándose le sirve al capitalismo para producir en cantidades industriales camisetas y pocillos (¿mugs?). 

 Ahora lo que sigue son las mascotas y aquellas industrias de pienso y maricaditas que,  al final, perros y gatos no necesitan para nada.

Así estamos. Desesperadamente desolados mientras los charlatanes - tan tóxicos en lo doméstico como cualquier mortal - hacen su agosto y mientras sus cajas registradoras no paran de sonar. 

Los gringos ya pasaron por eso y parece que les ha funcionado muy bien. Yo mientras tanto he de seguir dándole play a la autoayuda: a ver si algún día le logro entender algo al Dr Wayne. 

¡Oh, cierto! Se me olvidaba que lo importante es no tratar de entender nada: simplemente dejarse llevar, fluir, dejar que el infinito tome el control. Vamos rumbo a la iluminación.  REDACCIÓN NEBLINA.