agosto 05, 2018

Notas de un turista 3

SÁBADO 23 DE JUNIO

La película sigue sentada en un mueble de la pequeña cabaña donde vivo. Sigue siendo ese ser oscuro que te mira desde el fondo de la muerte. Acaso ella misma sea la muerte. O una especie de mensajero de ella. Igual, siento que le debo algo.

 La miro, mirándome desde su rincón oscuro, cuando paso hacia la cocina por un café, y le digo telepáticamente que ya sé, que debo terminarla para que se pueda ir en paz y me deje el mueble libre para otros visitantes o para que Lupe se eche allí a dormir sus enemil siestas que se hace al día. El problema es que ahora es verano y la temporada de sol llegó a Santa Elena con cierto inusitado aire renovado de esperanzas y optimismos, cierta reconciliación general que acaso se parezca a la felicidad.

Por demás, el paquete no ha venido sólo. Me preguntaba en estos días por qué tengo escrito un texto gigante en la lavadora de la cocina, el cual dice, en letras azules - ni siquiera verdes ni rojas ni negras -: LLENAR LA VIDA DE ESTÍMULOS POSITIVOS. Es un texto que no parece mío, no parece de mi estilo, no parece proveniente de mi escepticismo y negación generales frente a la vida.

Tanta buena vibra puede ser sospechosa, me digo. Y, sin embargo, puede no serlo. Puede ser que de alguna manera vengo haciendo las cosas bien.

Haber eliminado un puñado de afectos tóxicos, por ejemplo, puede estar dando resultado, a pesar de que a veces sobrevenga cierto perfume de culpa por haberlos echado al basurero, pues al final es gente que se ha cruzado por tu camino, gente que se ha querido acercar, que te ha moldeado tu presente actual y por tanto a la película también, así no haya sido de la mejor manera en medio de nuestra torpeza natural para relacionarnos como colombianos, - y colombianos de Medellín, además-.

También está el tema de la sobriedad. Hace  años escribía en el otro diario, en el DIARIO DE ELLA Y YO, que lo que venía iba a ser duro, sin el manto del perico y de la farra, sin ese velo que nos inventamos, de distintas formas todos los humanos, y que usamos para tapar nuestros demonios.

Pues bien, aquí estoy enfrentando tanta información negada. Pasada y presente. (Incluso, ya no me escondo todo el día detrás de una cámara. Entre otras cosas, porque también me siento más cómodo en el estado de cosas, la gente que frecuento, mis actuales rumbos creativos, la disminución de horas en Medellín a la semana, el aumento de horas en el campo, el fantástico verano que pasé ).   A veces, lo real se viene con toda y ataca, pero la sobriedad y el buen dormir también me han hecho fuerte y acaso feliz /YA NO SOY EL VIEJO ANDRÉS/ QUE NO DORMÍA JAMÁS/ (la gente a veces subestima el buen dormir como fuente de felicidad). Igual, también están una que otra alma que llegan a tu vida en el mismo plan, con la misma buena onda constructiva, de diálogo, cierto tipo de gente que empiezas a atraer como cuando escribes un letrero de la cocina que diga: LLENAR LA VIDA DE ESTÍMULOS POSITIVOS.