agosto 05, 2018

Notas de un turista 2

HAY DÍAS SOSPECHOSAMENTE LIGHT

Celebro que hacer arte, y en especial películas, sea como una suerte de llamado telegráfico a cierta gente. Cuando empecé a grabar el largo que estoy editando, sentía que estaba en una especie de cueva con puerta, y que no quería ver a nadie. La gente que me ha rodeado en los últimos años no me retroalimentaba en mis obsesiones. Culpa mía, obvio. El del problema siempre soy yo, cuando siento que no puedo conectar con los demás.  Te integras o no te integras, a eso se reduce la vida. Pero no es demasiado pedir que la vida te mande tequila antes que los limones.

Sin embargo, luego de tener un timeLine y un guión, empezaron a pasar cosas. Como que todo empezó a acomodarse. Como que la peli empieza a pedir cuerda, como dicen que son los bebés cuando quieren nacer. Magia. Pócimas de bellas partículas multicolores revoloteando en el aire. Nueva casa, nuevas condiciones de trabajo, más tiempo libre y menos dinero para procrastinar.

Tener algo grande para vos y por vos, entre las manos, es como tener una línea telefónica directa con el universo. Una serie de un montón de acontecimientos que te dicen algo como, Kiubo, pues mijo, siéntese pues a editar la película. Y uno como es de terco, responde, Pero es que tengo pendiente esto y lo otro y lo de más allá.

Pero la película, ese man -suerte de presencia enigmática- sentado en la sala de tu casa,  te empieza a hablar y te dice, Nada, hermano, es ahora o nunca. O me editas, o me editas. Y uno auto saboteándose. Pero una película es como cualquier obra, como la muerte, es un ser oscuro que se sienta en un sofá a esperar que le pongas las manos encima.

Y entonces, después llegó Santiago y resultó que el guión le encantó y que un man, que es tu ídolo, le escuches decir cosas como, ´Yo hago lo que vos me digás, hermano, estoy pa las que sea en esto, gracias por dejarme ser parte de este proyecto´, ya eso es el zenit. Y que luego en la calle te encontrés a gente tan tesa como Mercedes y Carlos Henao y te digan, Pilas pues pa que veamos la película en la casa, en pantalla gigante´, o que un Javier Mejía se digne a decirte, ´Estoy pendiente´, ya es lo máximo.

¿Qué pasó?  ¿A qué horas el cosmos juntó a toda esta gente en un mismo sector? En menos de un año pasé de ser un tipo solitario con un celular grabando arbolitos, a un aspirante a cineasta con los interlocutores que hace tiempos no tenía, gente que vive hablando día y noche de cine, al menos por la atención, gente dura del cine. Un tipo que ya no se siente tan solo con la película. Bueno, la lucha sigue siendo personal, pero hay vecinos cineastas y eso da cierto confort así no hagan parte directa del proyecto. No meten la mano, pero hacen parte. Para bien o para mal, la edición de una peli también siempre está intervenida por el entorno del editor, la gente que se encuentra o que visita después de haber estado editando toda la mañana, sean cineastas o no, un montón de inputs (bohemia, conversaciones) que tarde o temprano se cuelan en el asunto cinematográfico.  Ya la película me va a tener que cascar a mí y a otros tres o cuatro. Las películas a veces son muy aprovechadas de tu fragilidad. Les gusta matonearte a las películas.