diciembre 20, 2016

Ese discreto encanto de las vidas aburridas

La vida es más rutinaria de lo que se piensa y por tanto el cine debería ser así. ¿por que centrarnos en la excepción y no en la norma? ¿Acaso no es la norma más fascinante?, ¿no es la realidad un cúmulo de aventuras simples, maravillosas y entre más sutiles más paradisíacas?

 Cada vez más paso de ese cine en el que tiene que pasar algo cada 15 minutos, el famoso punto de giro que llaman los guionistas, un twist.


Hay películas como esta de Aaron Katz en el que los giros dramáticos te los proveen las actuaciones, en algún gesto, alguna mirada desprevenida o por qué no, algunas inflexiones de la voz en diálogos aparentemente insulsos y triviales.


 Ah, qué bella es la cotidianidad y entre más quieta mejor. Ese discreto encanto de las vidas aburridas en el mundo de hoy.


Para qué le vamos a poner tanta imaginación a la vida, si en la rutina esta ella y mucho más, ya lo dijeron ellos, no yo: la realidad siempre supera a la ficción. Y si es hiperrealidad mucho mejor.