junio 15, 2016

Avalanchas políticamente sospechosas

Habría que preguntarse cuál es el lugar de la academia y la institucionalidad ahora que las series pertenecen a YouTube y otro poco a Netflix, las cuales, no nos llamemos a engaños hoy son la nueva verdadera pantalla del mundo. 

Todos los días vemos intentos desesperados de los policías sociales tratando de encausar los audiovisuales, de controlar unos contenidos que ya no les pertenecen más, que se pueden hacer entre dos personas o tres y no con grupos de 50 personas como ellos pregonan. Y lo peor, o lo mejor: su razón de ser es la red, no su fin, pero sí su medio, tal vez su único medio esencial, estar en internet, accesibles para todo el mundo, sin filtros, ni censuras.

Hoy productos como estos, no sirven para justificar grandes nominas de profesores de maestría internacional, ni sesudos simposios multimillonarios, ni abismales presupuestos estatales, ni astronómicas contrataciones que sirvan pa´ chupar la sangre de los fondos públicos, como suele suceder aquí y allá. 

Veremos a ver cómo se las ingenia el sistema para ponerle una camisa de fuerza a las series web, esta avalancha políticamente sospechosa.