febrero 20, 2016

ROSA ES EL NUEVO NEGRO

Quién más podría estar en un par de capítulos de la nueva serie de Netflix sino Joe Swanberg.

Ese man que fácilmente se puede parecer a tantos amigos que uno tiene por ahí en la ciudad, porque es un man de este tiempo, es un man saliendo o entrando a una tienda con una cerveza en la mano y saludando a una pelada, medio echándole los perros acaso.


Joe Swanberg el gran narrador judío que se lanzó al ruedo con sus películas pixeladas y grabadas en formatos 4:3 sin importarle demasiado el fashionista 16:9 de todos los televisores plasma.


Joe Swanberg, que tuvo dos largometrajes en Netflix y que ahora los ha bajado para oficializarse, logró llamar la atención una vez con sus hiperrealistas historias ultra descomplicadas.


¿Es acaso Joe Swanberg el sucesor de Richard Linklater? Yo diría que es mucho más que el sucesor, pues lo último que le interesa al flamante actor- director, por este siglo, es el cine.


Swanberg hace video, es un narrador de pixeles, bites (si es que se pueden tomar como escuela o género) y ahora series, aunque digámoslo, Swanberg tiene una relación hipócrita con el celuloide. No le duele actuar o dirigir obras maestras como Drinking Buddies o White Reendir (donde funge como actor secundario).


Ni se diga de ese gran chiste romántico llamado BESÁNDOSE EN LA BOCA o la insuperable LOL, de donde vimos surgir a la ganadora del Oscar en 2018 a la divina Greta Gerwing (Nights and Weeks es un tema aparte). Y paro aquí en este aspecto porque después me toca ponerme a hablar de Eric Bogosian o de Noah Baumbach. 




Pero lo de Swanberg es otra cosa. Si el cine independiente gringo nos enseñó que la belleza femenina viene del perfume marca Woody Allen, el joven cineasta de Detroit ha venido a sellar la idea de que el casting lo es todo en una película.


Swanberg con todo y lo cutre de sus formatos tiene el mejor casting de todo el cine contemporáneo. Sus mujeres son desprevenidos ángeles suburbanos que visten overoles y comen helado dietético mientras se follan a sus mejores amigos, al tanto que éstos últimos no dejan de averiguar si ya les ha restablecido su servicio de internet.


Netflix necesitaba bajarle la oscuridad a sus series, ni siquiera volverlas grises. 


Netflix se dio cuenta de que necesitaba una serie con cero violencia, nada de ideas oscuras. Una serie celebratoria, donde lo horrible de la condición humana produjera una mueca de ternura interior en el televidente.


Entonces ahí estaba Swanberg.


 ¿´´Recuerdan el muchacho aquel que tuvo dos largometrajes en la plataforma y que los tuvimos que bajar por que no cumplían con los estándares de calidad en la imagen´´ ?


Aquí está. Dirigiendo una serie, mezcla de realismo social norteamericano con comedia romántica, pero sin trucos, sin resortes manidos del género.


Forzando los lugares comunes del amor, Swanberg nos lleva de la mano a dibujar mamarrachos en el tablero de ese eterno naipe llamado chico-busca-chica.


Swanberg nos invita a poner un corazoncito en la palma de la mano y a echar una carta en el buzón de sugerencias que diga, que hoy, el rosa es el nuevo negro.