junio 19, 2013

Sugar Man, en busca del hombre de azúcar

Hay un mensaje político encantador en este documental. Tal vez por eso los gringos lo adoraron tanto y le dieron un Oscar.

 El mensaje es que vos en Estados Unidos podés ser de clase obrera y ser feliz. Vos en Estados Unidos podés tener una vida digna sin ambicionar demasiado. 

Y ya siento los tomates podridos cayendo sobre la pantalla de este post. 

Pero sí. Es real. Sixto Rodriguez, un cantante anónimo, le pagó a la vida todos los precios que le pidió, hasta purificarse.

Entendió que la vida es mucho más que vanidades y sobrevivió para salvar este mensaje que tanto se le olvida a los habitantes de América. 

(Bueno, la América anglo, pues en la América hispana no te puedes poner a hacer esas gracias. En la América hispana pertenecer a la clase obrera es mucho menos que ser un miserable, donde aparte de aguantar hambre y condenarte al ostracismo social, te desarrollás como un auténtico indio patirrajado un animal de monte que llaman) .

Del resto la película no es que sea la gran obra avasalladora. 

Es entre otras cosas bastante efectista, digamos. Unos cuantos grandes planos descresta-esnobs aquí y allá, tres o cuatro frases para resaltar y una banda sonora que te vuela la cabeza, eso sí.

Un logro del video, de todas formas, en esta época de hegemonía en HD, donde hay tanta gente grabando tantas cosas que dan la ilusión de ser cine inteligente, ultra racional, pero sin sangre, sin alma.