marzo 01, 2013

En el día de Medellín, hablemos de Cali

Bueno, aprovechemos este día tan especial de Medellín La Ciudad Más Innovadora del Mundo, para hablar de Cali. 

Cali. Una ciudad que debería querer más de lo que la quiero, pues tengo familia y amigos allá, variopintos amigos entrañables del campo artístico básicamente.

Pero Cali es una ciudad con una clase académica e intelectual tan despreciable como la mayoría de la clase intelectual de este país, con un plus: son calíbales. Les encanta comerse entre ellos y en especial les encanta la carne paisa, aunque también comen carne humana de todas las regiones, con considerable tendencia a la antropofagia.

En medio de ese calibalismo me he encontrado en más de una oportunidad y los paisas, si bien albergamos una honorabilidad mafiosa no tan efectiva como la caleña (recordemos que fueron ellos los únicos que lograron acabar con Escobar), es honorabilidad al fin y al cabo, casi italiana, siciliana, que cuando es vulnerada, somos muy dados a sacarnos el clavo por cualquier lado, porque entre otras, seguimos convencidos de que somos lo mejor de este país.

Para hablar de esa clase académica despreciable, (clase académica que entre otras cosas tiene secuestrado gran parte del establecimiento cultural de Colombia) y  de la cual he sido víctima, me he tomado el trabajo de hacer este video, cuyo material en bruto pensaba archivar y que, de alguna manera, al ponerlo aquí lo estoy archivando igual, pero editado. 

Un video cruzado por un tipo de relación como la suelen establecer los caleños del arte, una relación de vampirismo intelectual, estoy siendo regionalista, lo sé. 

Pero me ha tocado el fenómeno por ese lado, andrés caicedismos aparte, los caleños que he conocido son bastante vampiros, como el protagonista de este video y como lo describió tan largamente el propio Andrés Caicedo objetivizado y personalizado tangencialmente en la obra en cuestión.

Lo más triste, es que el caleño promedio que anda por fuera de Cali no es como el paisa, metelón, optimista, en la jugada. El caleño desarraigado es una especie de noble arruinado, engreído, soberbio, perdedor, muy distinto al caleño alegre, melancólico y sabrosón que decide quedarse habitando y parcelando su bella Cali. Y de eso habla este documental:



El lado más B de Andrés Caicedo - COMPLETO - from William Zapata M. on Vimeo.