enero 05, 2013

Camina conmigo dormido o la reivindicación del ´yo´ en primerísima primera persona

Si te pones a mirar bien las películas auténticamente norteamericanas, casi todas pueden relacionarse por medio de la idea del ´yo´. 

Su literatura también. Su forma de contar historias casi siempre va en primera persona. 

Es un statement político, su declaración sobre el mundo, su comentario sobre las cosas, el individuo antes que nada, primero yo, segundo yo y lo que sobre para mí (es un respeto a Dios también, a no querer-jugar-ser como él, o sea: el punto de vista omnisciente para el de arriba, para nadie más por mucho escritor genial que seas).

Esta ´Camina conmigo dormido´ es un homenaje a ese ´yo´. 

El protagonista no logra despegar en su carrera de hacer reír a los demás, (un contador de historias en cualquier caso), hasta que descubre ese ´yo´,  esa primera persona que necesitaba para llegarle a la gente, el auténtico YO como el más profundo él, ella, nosotros. Una película, pues para salir bien del teatro o para apagar la tele e irse tranquilo a dormir (No importa que seas un sonámbulo). 

No una película que te deje pensando toda la semana, tampoco. Ésas eran chéveres. Ya no.