octubre 30, 2012

Eras un gigante, Duke (R.I.P.)



Es un chiste, uno de tus chistes, de tu humor, que era mi mismo humor: negro, como Medellín, como Colombia. 

El día que llegaste al salón de clases supe que eras hermano, uno de los míos, un hermano cósmico. Los hermanos cósmicos nos reconocemos con solo vernos.

 Recuerdo que mirabas a los otros, a tus compañeros de clase como enanitos, como si no estuvieran a tu altura, porque no lo estaban, no te daban la talla nunca te la dieron, como nunca te dio la talla el convenio U. de A. SENA: era muy enano para vos y lo supiste mandar al mierda como se merecía. Eras un gigante Duke, ni siquiera yo supe mandar ese Convenio a la mierda en su momento, cuando pensaba exactamente como vos.

Ayer, estaba pensando, como un chiste: ´Este perro de Duke  es un llamado, ya no me contesta los mensajes. Seguramente, se farrió la cámara´. 

Hoy lamento no haberte parado la caña el día que nos íbamos a ver, te llamé y te cancelé la reunión en el último minuto: no debí hacerlo, tal vez eso hubiera torcido un poco el destino y estuvieras con nosotros todavía. 

En este país psicópata, donde todos son psicópatas, gente como vos y yo aprendemos a perder empatía por la crueldad que nos rodea. Nos tenemos que volver psicópatas también de alguna manera.

 Es una forma de sobrevivir psicológicamente a la demencia colectiva de este país. Hay tantas muertes y tanta violencia en esta guerra colombiana, que nos tocó endurecernos por dentro. 

Con la muerte tuya no puedo permitirme ese lujo, estoy destrozado. Y te homenajeo con tu música, MOSTRO: