septiembre 09, 2012

La kinestesia de las cosas quietas




´Veo las imágenes en movimiento … no como una angustiada persecución de los pasos que huyen de nosotros´ SANTIAGO HERRERA


Debo confesar que traté de ver, una primera vez, El Lugar de los Días tarde en la noche, luego de una larga jornada de trabajo y no pude.

Es un largometraje para disfrutar con la mente fresca, porque tiene algo. Es de esas películas que los enterados disfrutan, porque proponen. 

Más allá de entretenimiento, lleva el cine a los límites en el arte de la contemplación.

Un enfoque muy contundente por parte de su director, según sus propias palabras: el cine debe ser pura contemplación y cero vértigo.

Hay algo inquietante en El Lugar de los Días, algo que buscamos muchos en la narratología de los tiempos. 

Unos usamos un personaje como pretexto para decir que ya no hay nada qué contar, nada excepcional, quiero decir. El cine y la literatura deben ser cotidianidad, cero peripecias, la aventura de los minutos y el espacio, solos, con unos ojos y unos oídos para atestiguarlos.

Otros, como Santiago, obvian algún tipo de protagonista clásico, porque, para qué más puntos de vista aparte de la cámara. 

La cámara será la protagonista, siempre, la actriz a la que le pasan las cosas. En esta película también, pero no se luce, es funcional.

En el teatro de la anormalidad, son gemas las propuestas que deciden hacer silencio.

 En un mundo donde todo grita y donde impera el estruendo, tanto auditivo como visual... en un cine en el que las películas tienden a acelerarse, Santiago Herrera nos dice, ojo, miren la kinestesia de las cosas quietas.