agosto 30, 2012

Sr Lavado de Cerebro, sin necesidad de cerebro

Thiery Guetta, el ícono trash pop que puso a Bansky a reseñarlo. 

El lavador de cerebro, sin cerebro, que hizo de LA Week su jefe de prensa... Gratinianamente. 

 El loco célebre que no intenta ser lúcido, pero que no confunde tampoco. 

Ilumina. Sin tenerla clara. 

Lo mejor: logró ser una máquina de dinero, para él solito y no para el servicio de ninguna megacorporación del entretenimiento.  Nunca intercambió popularidad por servilismo, como lo dicta un buen sueño americano.