julio 05, 2012

Cine de simulación casera

Una de las grandes gracias del hiperrealismo, es que cuando lo detectas no te das cuenta. 


Solo ves un producto sospechoso, un poco orillero tal vez, marginal, cutre, fuera, muy lejos del centro.


Lo otro es que te da la impresión de que en su historia no pasa nada. Y eso se agradece. 


El truco consiste en proyectar la ilusión de cero estructuras, cero diseños. Sobre todo para los que ya estamos repodridos de ese cine y esas escrituras que se ubican en el centro de los reflectores, con una estructura definida y clásica.


En fin, crees estar descubriendo una película totalmente anónima, de la que nadie habla y a la que muy pocos conocen. Crees estar descubriendo una mina de oro, pues te dices a ti mismo que ¨esa película a quién le va a gustar¨ ¨solo a vos que sos un excéntrico¨, te respondes.


Sin embargo la googleas y resulta que ya el New Yorker habló maravillas de ella y el Village Voice y que el Sundance la seleccionó en su top 5 de productos estrella. Una película de tres pesos.


Así es, el signo de los tiempos es el hiperrealismo. Películas que no lo parecen. Cine de simulación casera, mejor dicho.