julio 05, 2012

127 Horas, de Danny Boyle

Pudiendo ser más críptica que la misma Slumdog Millionaire, esta 127 horas se deja ver mejor que cualquiera de las películas de Danny Boyle. 


 Con la melodía de un inspirado final todavía en los oídos, escribo que Boyle podría haberse convertido en ese ícono pop muy Almodóvar, al que pocos quieren volver, (¿quién recibió con esmerado entusiasmo La Piel que Habito? Yo no. Ni siquiera la pienso ver). 


 Pero Boyle ya demostró que puede volver a sí mismo e invitarnos. Aquí sus viejos seguidores encontramos los viejos estereotipos de su cine, a los que nunca va a doler pagar por la boleta, deprimente cine múltiplex de por medio. 


 Sangre-masacre incluída, fotografías setenteras, inmersiones en el agua y mucho espíritu melómano en el soundtrack. 


Sentimentalismo estacional y mucho feeling. 


Qué mas se le puede pedir a un viernes por la noche de palomitas de maíz y hot dogs. 


 127 Horas, una película de puertas abiertas.


 Denle paisaje a Danny, él sabe que hacer con esos gran-angulares.