junio 19, 2012

Si Pablo antes nos era terriblemente familiar, ahora se nos hace entrañable



Nos disponemos otra noche a ver esta dilapidada, estropeada, serie que sin embargo no deja de parecernos interesante.


Se sabe que la regla #1 de la heroeización de personajes, es hacer que nosotros los espectadores nos identifiquemos con el protagonista. 


Para identificarnos con el protagonista, es necesario que el escritor opere los mecanismos de compasión por  el chacho´ de la película.


 Esos mecanismos están soportados por ciertos resortes como la caridad y la  lástima y la simpatía, entre otros.


Aparte, es necesario tener en pantalla la mayor cantidad de tiempo posible al personaje y así sustentar nuestro grado de familiaridad  y, acaso, develar las motivaciones de todo su accionar. 


En ese sentido, vamos bien. 


Pablo, cada capítulo, cala más hondo en nuestros afectos.


Los guionistas y el director hacen muy bien su trabajo. 


Si Pablo antes nos era terriblemente familiar, ahora se nos hace entrañable, por esas razones inexplicables en el arte de narrar.