mayo 23, 2012

Santiago Herrera y su cine del futuro

Casi 20 años han pasado desde que tuve la oportunidad de ver El Labrador de Violines y Desde la Ventana los primeros dos documentales en 16 milímetros que habría hecho algún amigo (todos los que conocía habían hechos cosas solo en video) y las dos primeras películas de Santiago.


Eran tiempos de la tarantinada. Eran los 90s. Todos queríamos descrestar. Todos queríamos hacer LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR II.


Sin embargo ahí estaba, Santiago con sus dos películas lentas. Muy Tarkovski, muy Fernando Pérez.


Fuimos en ese entonces, el también realizador Carlos Patiño Millán y yo, a ver la película de Santiago, a su casa. Divina noche. Alguien se daba el lujo de tener un proyector de 16 mm en su casa.


Modas van y modas vienen. Realizadores vinieron y directores pasaron.


Directorsitos de video y de telenovelas somos todos, y todas. Pero Santiago no.


Tal vez junto con Víctor Gaviria, Santiago es el único autor que hay en Colombia. Santiago respira cine, come cine, hace cine.


Los que trabajan en culebrones y en magazines pueden desaparecer, los noticieros se extinguirán, pero las películas de Santiago no.


Santiago es obsesivo: lo contratan las universidades para dar clases de Televisión y los estudiantes reciben es Cine.


Ayer, tuve el privilegio de ver material del próximo largometraje de Herrera en primicia y galardonado por el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico.


Qué distinto es lo que hace Santiago en comparación a todo lo que se hace en Colombia. Cada vez el tiempo le da más la razón. Cada vez el tiempo trata de alcanzar su vanguardia. Pero Santiago, como verdadero adelantado, todavía es inalcanzable.


Pasarán muchos años antes de que Colombia y su masa crítica lo merezcan.


Igual, el tiempo se ha encargado de juntar a ese otro ser de luz y aventajada llamada Marta Hincapié, con Santiago.


Dios los hace y ellos se juntan... para brillar.


Veamos sus clásicos mientras nos llega su primer largo: