abril 05, 2012

Causas urgentes

Hace 17 años,  desde 1995 exactamente, no postulaba un video a nada.


Primero porque no había vuelto grabar algo ¨serio¨ y, segundo, porque había dejado de creer  en concursos.


En ese tiempo pude sacar un primer puesto como debutante y un tercer puesto, con un segundo cortometraje 2 años después.  Luego, la nada. Cero. Nada de competencias.


Nada mejor que volver con un video de tema urgente. 


Hemos logrado colar 2 proyecciones en el Festival de Cine Científico de la Universidad Nacional, en dos maravillosos espacios como lo son la Facultad de Minas y la Cinemateca Distrital, hablando del medio ambiente.


No creo que cualquier realizador audiovisual, en Medellín, se pueda dar ese lujo.


Aquí muy pocos tienen un producto que pueda tildarse de ambientalista o de pertinencia científica.


Aquí, casi todos quieren filmar gaminismo o narcotráfico o corrupción ó a lo máximo minorías y/o discurso de género. Temas, en últimas que saquen de la olla a nuestros varados ´directores de cine´.


Nosotros nos hemos arrojado. Y decididos a defender un pedazo de verde en las montañas antioqueñas, vamos con un video muy casero, hecho en la intimidad de un par de vecinos. 


Digo un par de vecinos, pues ya se sabe que en estas sociedades adolescentes, los trabajos en grupo son iniciados por 10, finalizados por 3 y celebrados por todo un bus de la victoria ocupado por 25 parados, y sentados 32. O sea, por 58.


El caso es que es un video barrial, de clase media, la verdad, en el cual se ven los esfuerzos con el que se hizo, a través de sus peripecias formales y técnicas. Tal vez de allí su encanto, tal vez ese fue el criterio de los jurados para ser seleccionado y, quizás, mucho sus contenidos.


En lo personal, este video representa más que muchos otros videos en HD, que he editado últimamente.   Este video representa más, porque muy pocos de la Veeduría Túnel de Oriente creyeron en él. Porque es en el día en la premier, o en la clasificación a un festival, donde tus decisiones pueden vengarse sanamente de todas las críticas y ataques que habían recibido.


Y así sucedió anoche en la premier privada que tuvimos. El video se sacó el clavo. No yo. O bueno, tal vez yo también, como editor. 


El video gustó. Me dio la razón en muchas cosas y muchos miembros de esta organización ciudadana se retorcieron en sus posiciones de verdad absoluta y gusto personal que no fue. 


El video clasificó. Se va para un festival, bien o mal con cierto prestigio mediano. Una de esas pequeñas revanchas dulces que nos damos los artistas ante la crítica feroz de un país caníbal, donde el colombiano come colombiano, como decía Andrés Caicedo.


Un video de una zona donde lo pequeño-burgués se junta con el campesinado, para dar como resultado una masa bruta donde nada importa el progreso bestial y una masa crítica donde se entiende que todas las alarmas deben estar prendidas en defensa del agua.


En ese contexto, vamos ganando estos espacios con un video al que le faltó plata, mucha plata. Un video que se hizo por el impulso snob de creer que hacer documentales es divertido y fácil y barato.


Ninguna de las anteriores, por muy satisfactorio que sea.

Un video sin presupuesto para masterización de audio, ni corrección color, diseño sonoro, ni para estrategias de distribución.


Pero todo sea por una causa. Urgente.