abril 28, 2012

Conversaciones en un Circular Coonatra

Son días de Danza en Medellín. Acaso en el mundo también. Conferencias, shows e invitaciones.


 Algo se ha aprendido. Se nota un movimiento pujante (los auditorios llenos), pero biche, según escucho comentarios de la gente que sabe, que ha salido, que se ha especializado.


 Lo importante es el material humano como siempre. Lo interesante es que es igual en todas las artes: para que pueda haber negocio, debe haber espectáculo, formulismos, cero experimentación, pues la cosa debe ser masiva. Nos falta. 


Ves a las bailarinas de afuera echar pestes por la falta de organización, no hay logística, todo es improvisado, a última hora - ello se traduce en escenografías descuidadas, por ejemplo- .


 El factor cultural pesa. No se respetan los tiempos, aquí producción nunca planea. Es Colombia. 


Pero talento hay y éste se merece administraciones y dirigencia con más sensibilidad, pues no es suficiente la plata y un poco de voluntad. 


Es necesaria toda la voluntad. No lo digo yo. Nunca te podrías enterar de estos submundos, si no hablaras con tus clientes, que en rigor resultan siendo tus amigos. 


Tampoco me enteraría si me limitara a entregar el producto y listo. Lo bueno de trabajar con amigos (amigas en este caso) es que no podés, necesitás, te dan ganas de hacer todo el acompañamiento completo, panear el microcosmos completo, ir a las funciones, a los ensayos, hablar con la gente, descubrir que también hay vida inteligente en la danza, pero sobre todo en las antesalas de los teatros.