abril 22, 2012

Chile hoy, cero folclorismos

Chile ya no es un país de escritores, me parece haber leído en algún lado. 


Y lo creo.  Chile ya es un país de cineastas. 


Chile es un país de buenos actores y sobre todo de buenos técnicos para escribir guiones (algo que no tiene nada que ver con poesía o novelística).


Y lo mejor: Chile ya no es un país que tiene que hablar de Chile, ni comentarlo, ni tratar de reflejarlo. Representarlo. 


O sea, la mejor forma de saber que Chile es un país. 


Al respecto, recuerdo que el caricaturista Jairo Barragán ´Naide´ me aconsejó alguna vez, en Nueva York, que no tratara de contar historias idiosincráticas, que no tratara de reflejar a Colombia, que eso era lo más pendejo que podía hacer un narrador: tratar de mostrar cómo somos.


Hoy, viendo esta cinta, pensé en Naide y su consejo. 


Pensé en cómo los chilenos y argentinos y demás cinematografías provenientes de países de verdad, o al menos viables, les interesa contar historias que le pueden pasar a cualquier persona en cualquier lugar del mundo.


 Enfermedad universal, cero folclorismos.


Chile, tal vez, no es ni siquiera un país. Es una nación. 


Un lugar que no necesita nombrarse para existir ni autoafirmarse en cada producto audiovisual que hacen.


Denle una videocámara y un par de actores, a un cineasta chileno del siglo 21. No necesita más.


No necesita director de fotografía, ni sonidista ni siquiera una buena edición.


No necesita ni siquiera estar hablando de su país.