marzo 24, 2012

Cuando la clase media se mira para adentro (II)

24 horas exactas después del lanzamiento del proyecto Javiera, estuve en el mismo recinto viendo la proyección de El Hombre de al lado y se vio impecable. 


Qué misterioso. No hubo errores del proyeccionista. 


Se disfrutó de un excelente plato cinematográfico en medio de una de esas oscuridades reconfortantes de antes. 


¿Será que la inminencia de tus propios productos te hace ver solo lo malo? ¿Suerte?


La idea era mostrarnos la importancia de un buen guión. Algo que los argentinos están haciendo desde tiempos inmemoriales.


Para mostrar la importancia de un buen guión, hay que ir solo con lo necesario desde el punto de vista técnico. 


Qué cuentos de grúas. Qué cuentos de 35 m.m. Qué cuentos incluso de trípodes y de retoques en edición. 


Es que un buen producto audiovisual, cuando es bueno, no necesita de todo eso.  Acaso una pizca de corrección política y listo.


Hay que ver películas como El Hombre de al Lado o como Geminis,  o como 80 que están haciendo los argentinos y los chilenos, para darse cuenta de eso.