febrero 12, 2012

Contagion, donde lo más contagioso es la medicina

Hubo un tiempo en que la medicina occidental era dueña absoluta de la verdad. 


Ibas a curarte adonde un médico y éste te metía los dedos a la boca y las manos al bolsillo sin darte cuenta. 


Hoy la cosas han cambiado y no solamente por la neo-preponderancia de las medicinas alternativas o por la cultura de la medicina preventiva. Sino también por la aparición de Internet.


Lo digo, porque hace poco me pasó. Fui a una clínica privada a curarme de algo y salí dos veces más enfermo de lo que había entrado con una receta totalmente ineficaz.


 Lo mismo me pasó con un médico del Estado: al final, tuve que ponerme a investigar por internet y allí me di cuenta que había sido mal diagnosticado, mal intervenido y sobre todo mal recetado. 


De la atención general, y de la plata que perdí, mejor no hablar. 


Total, terminé tomando las pastillas correctas gracias a Internet , siguiendo el tratamiento correcto gracias a internet y en cuestión de un par de días ya estuve bien.


De lo que me contestaron ante mis reclamos en la clínica, hablo en mi película Noche de Perros (en proceso de posproducción. Tuve la entereza de grabarme toda mi enfermedad, por lo cual me gané varios insultos en Metrosalud y casi que una linchada por el personal médico).


En esta Contagion, se toca el tema, más o menos, de la misma forma en que yo quiero tocarlo en NOCHE DE PERROS.  


Solo que aquí ese asunto de la mafia de los laboratorios y de los médicos occidentales está planteado en el peor de los escenarios, cuando ni siquiera internet nos va a salvar de la des-protección total, por parte de nuestro sistema de salud.