febrero 10, 2012

50/50 y las situaciones límite



Nada pasa porque sí. Lugar común. Estereotipo. Demasiado recurrente en el cine. Demasiado obvio, tal vez gastado. Pero cierto. Premisa de oro. Nada es aleatorio. Todo lo que pase en tu vida tiene un significado profundo y todo está conectado con las verdades eternas.

A veces nos vemos arrojados a situaciones límite. A veces, muchas veces, sientes que estás rodeado por las personas adecuadas y, en sí, puede que sí. 

Pero las situaciones límite, como un cáncer, por ejemplo, te llegan a tu vida precisamente para ello. Para quitar la manta de lo verdaderamente real en tu vida.

 ¿Funciona tu sistema de salud? ¿Qué tanto? ¿Te tratan los médicos como a un humano si te enfermas gravemente? ¿O sos simplemente una mercancía más para ellos?

 ¿Funciona tu actual novia? ¿Funcionan tus amigos? ¿Escogiste bien a tu universo afectivo? ( fue tu decisión. Uno, a los amigos y a las novias, las escoge o tiene la oportunidad para hacerlo). 

Tal vez sí funcione muy bien tu universo afectivo, ese que pudiste escoger: tu esposa, tus amigos -porque te parecían cool- ... para lo superficial... tal vez sean un buen adorno para tu vida. 

En muchos casos, no te has dado cuenta y tu bella esposa solo te servirá para adornar tus días. 

A tus padres, sí vos nunca los escogés, no te dan la oportunidad antes de nacer. 

Pero, en situaciones límite (reza porque no te vaya a llegar una de éstas) tus padres podrían ser la cosa menos parecida a esa cosa que llaman soledad.

 Al final vos y Dios, solos. 

Al final, una situación límite, como un cáncer (puede ser un accidente en carro, algo  que te haga dependiente de los otros y que no te deje valer por vos mismo) es solo un pretexto, una justificación para descubrir lo que en realidad tienes a tu lado. 


A veces, un combo de viejos decrépitos, hasta los tuétanos repletos de cáncer, te pueden dar lecciones de lo que es verdaderamente importante en la vida.