octubre 22, 2011

MEDIANOCHE EN PARÍS, La soledad del escritor

Para reseñar esta cinta, hay que empezar mencionando a Vargas Llosa, ese otro escritor adoptivo de París, cuando dice que un verdadero escritor se obsesiona con sus temas hasta el punto de perder contacto con la realidad. La obra en curso es su única lógica posible. Se deja de comer, se deja de dormir.

Para un verdadero escritor, las horas a solas son sus mejores amigas y eso nos lo dice el autor aquí. La noche una gran cómplice. (El proceso de elevación, que mencionaba tanto Capote, no se consigue con gente alrededor. Hay que estar solo, punto).

Esta obra, más que un homenaje a una generación, es un diálogo con muertos ilustres . Y más que un diálogo con los muertos más ilustres del siglo XX, es un diálogo con los lectores que todavía les queda un poco de corazón literario.

Sin ser para nada la mejor película de Woody Allen, (como nos la han querido vender los medios de comunicación), Midnight in Paris es una película que se agradece.

Una película que te interpreta y te valora y te respeta y te entiende si algún día has querido escribir una novela y si algún día soñaste ser como Joyce o como García Márquez. Una película que te abraza cuando piensas que meterías las manos al fuego por los cuentos de Scott Fitzgerald. Una película que habla con vos, vos emitís y ella recibe sin censuras, cuando necesitas poner el tema de tu escritor favorito sobre la mesa: el escritor de escritores, el señor Ernest Hemingway, yes sr.