octubre 07, 2011

Atmósfera, por favor

Termina uno de esos meses, casi uno de esos años (ya se puede decir que estamos en diciembre), en los que no se pudo ver mucho cine y mucho menos leer, porque se grabó y se editó mucho.


Ni siquiera se pudo escribir y he ahí la paradoja: cuando escribís, leés. Tenés que leer. Mucho.


En cambio cuando grabás no ves casi; porque no queda tiempo ni energía para alimentarte del video de los otros.


Termina también una semana en la que se anuncia que Los Colores de la Montaña representará a Colombia en The Oscars.


Vamos a ver si los gringos, expertos en prefabricar ñoñadas, compran esta otra ñoñada muy bien maquinada.


Parece que estuviéramos aprendiendo en Colombia a alforjar intencionalidades en  muy bellos empaques emocionales, tal como lo dictan los cánones del AmWay Style,  y en eso sí estuvieron muy acertados los caciques del Ministerio, quienes quieran que sean.


Hasta de pronto los miembros de la Academia, que no son ningunos pelotudos, nos la compran. Les conviene.


Este tipo de productos, revestidos de falsa inteligencia emocional, son los que reafirman los cimientos del sistema, les ayudan a controlar locos y a legitimar sus miles de asociaciones de psiquiatras a lo largo y ancho de  la  Unión Americana.


Por otro lado, tampoco se pudo ver muy poco buen cine este año porque no hubo suerte. No tanta como otros años.


Directv nos botó mucha basura por sus canales y, con lo mucho que nos gusta basurear, siempre se agradecería más a menudo una película como la que posteo a continuación, la cual resulta una ñoñada de marca mayor (especialmente en el final), solo que esta vez al estilo norteamericano de los 80´s, con esas atmósferas de luces rojas y azules en todas sus gradaciones.


Y se trata solo de eso. Yo no le pido más al cine. Yo, lo único que le pido hoy en día a una película, es atmósfera.


No más. Una poca de ATMÓSFERA, por favor.