junio 03, 2011

La sociedad del mutuo elogio

El asunto con la mayoría de cosas que veo, es que que casi nunca me las creo.

Como que me les pillo el artificio, el truco, como dice Gabo, y de esos artificios, en realidad, son muy pocos los que se disfrutan.

Mutual Appreciation es una de esas pocas cintas que vos podés catalogar como verosímiles. Uno se la cree. Y no es difícil meterse en su atmósfera.

Además aterriza su enfoque en unos grupos humanos extrañamente inexplorados por el cine newyorkino, me refiero a esos jóvenes cultivadores del Power Pop, tan abundantes en la Gran Manzana.

Su título traduce algo así como ¨la sociedad del mutuo elogio¨, pero no en el sentido peyorativo que atestiguamos en Colombia, donde esta religión se practica para sobar chaquetas y obtener favores.

Esta sociedad del mutuo elogio es practicada más bien en el más saludable de los sentidos, de unos personajes que de verdad hacen noción de una otredad en cada uno de los fotogramas de esta cinta.

Es sospechoso, de todos modos, que mis películas favoritas de la era del color sean precisamente en blanco y negro: Control, casi todo Jim Jarmusch, Casavettes, 25 Watts, Agarrando Pueblo, etcétera.

Ahora, Apreciación Mutua, entra en la lista con honores y me pone a pensar mucho en las decisiones visuales que debo tomar en esta recta final del proceso, cuando estoy terminando de polichar mi documental Lejos de Casa.