mayo 26, 2011

La Elegida

Por allá en el minuto 95, se empieza a ralentizar la trama como si en verdad el montajista creyera que uno, como espectador, anda muy familiarizado con los personajes y que los quiere y que les cree y que te importa mucho que a la pesada de Penélope Cruz le haya dado cáncer.

Cuando a vos, lo único que te interesa, es que se acabe, de una vez por todas, la tortura de hacer conciencia en el paso del tiempo a través del sentadero. 

Señal inequívoca de que hace horas te dejó de interesar la película.

Todo un producto audiovisual adecuado para ensayar cuánta carga tienen todavía las pilas de tu control remoto, por medio del botón de Slow and Fast Forward. (Oprimir dos veces el mayor número de veces posible)

Tanto le coquetió Coixet al estilo de vida americano, que terminó haciendo una huesuda historia con la figura de un guía (Denis Hoper) que le indica al héroe pa´onde pegar.

Al final, vos no sabés si ésta era la interesante fábula de un viejo zorro que va percatándose de la soledad humana al borde de los 60´s, o si era una disculpa para vender las tetas de la Cruz antes de su inmininte cadencia.