febrero 08, 2011

COSAS IMPOSIBLES

El cine está lleno de historias donde pasan cosas imposibles. Del mismo modo, hay ciertos mitos establecidos que, aunque vos no das por ciertos, a veces los disfrutás como el mito de los zombies y de los extraterrestres, por ejemplo.

Por demás, cada vez que me encuentro con un producto audiovisual donde pasan cosas fantasiosas, inmediatamente cambio de canal.

Tal vez de allí provenga la decadencia del cine en relación al auge de la calidad en la televisión por cable. Pues, aunque en la televisión ya casi no haya inteligencia, lo cierto es que casi todo lo que pasa en la TV es verdad. Una verdad manipulada, pero no inverosímil, no imposible.

Al respecto de las cosas imposibles, Buñuel y Dalí ya habían dictado cátedra con sus films.

Para defender al surrealismo, decían que había una delgada línea entre algunos mundos factibles y las historias que violaban ciertos principios de la física, por ejemplo.

De allí que radiquen, tal vez, los marabares de la Dama en el Agua; de las destrezas de un director que siempre se ha metido a contar fábulas imposibles y solo lo ha logrado cuando habló de extraterrestres, en Signs.

En esta Dama del Agua cabría rescatar la preocupación por una tonalidad indie y la actuación del gordito Paul Giamatti, un actor que siempre hace de escritor fracasado (de ahí su encanto) y del que uno siempre hace fiesta delante de la esposa cuando se lo encuentra saltando canales: "Mira, mi amor: una película con el gordito ese de Sideways"... "Ah, qué bueno; veámosla!"