enero 01, 2011

Uma Thurman ultra-indy

Uno de los legados más importantes que nos dejó la década 2000 - 2010, fue el posicionamiento del sello Indy como objeto de intercambio comercial.

Lo que fue el Neorrealismo primero, la Nueva Ola Francesa luego, y Dogma 95 después, se fraguó en los últimos años como "revolución" de las artes escénicas.

Igual, los primeros diez años del siglo 21 nos dejaron un relamido after-taste por la comida orgánica y la cultura vegan en general.


De alguna manera, lo cutre empezó a parecer cool en el cine y se fue incorporando hasta el punto de que todo lo que proviene de Hollywood nos parece sospechoso: "esos hombres de empresa que ayudaron a legitimar la destrucción del planeta".

Tal vez eso ayude a explicar que actrices tan mainstrean como Uma Thurman quieran volcarse a una visión más Brooklyn de lo que debe ser el cine.

Esta Motherhood, por ejemplo, tiene cierto aspecto deliberado a producto filmado en 16 milímetros e inflado a 35. Su ausencia de puntos de giro y el respeto por la cinematografía de personajes, igual, pueden confundirte. Su banda sonora es tan sospechosamente independiente, que uno no deja de temer el advenimiento del fin creativo para los soldados rasos del ejercito Sundance Channel.

Estaremos asistiendo al fin de una impronta?

Será que la migración de viejas glorias del Oscar terminará por minar los cimientos de una independencia cultural?

Veremos aquellas atractivas secciones de Cine Independiente de los Blockbuster llenas de más basura-blanca norteamericana?

Solo la próxima década lo dirá.

Pero mientras la Intelligentsia sea absorbida por el sistema como lo hicieron Uma Thurman y su Motherhood, no habrá mayor problema.