diciembre 02, 2010

Quiero ser millonario (para olvidarme de los amigos)

El secreto más importante revelado en la cinta: todos estamos en Facebook porque inconscientemente queremos conocer el status sentimental de las personas que nos atraen sexualmente.

Plano General Largo:
Por mucho que El Club de la Pelea haya sido el crack cinematográfico de los 90's y por mucho que Social Network sea, de lejos, la pieza tótem en lo que va de siglo 21, sigo pensando que la mejor obra de David Fincher es Zodiak, y que su el-no-va-más virtuoso aun está por hacer, pues todavía se le siente ese jadeo de corredor de largo alcance.

Zoom In:

Pero Social Network lo va a inmortalizar. La historia de un excluido; de un judío excluido más exactamente -no es pleonasmo-.

Y más: aparte de ser un eternamente excluido, el creador de Facebook es mostrado por Fincher como una especie de antihéroe resentido, que nunca pudo superar un rechazo sentimental y la envidia que le producía las esquivas membresías de los clubes en Harvard.

Gesto que le sale por la culata a David, pues al unir los puntos de esta historia, vos quedás con una pintura en las manos, en la cual se trasluce la historia de un adolescente, con un alto coeficiente intelectual, sobreviviendo a la faceta más estúpida de una cultura.

Primer Primerísimo Plano:

Para vengarse, Mark Zuckerberg, entiende que a un grupo humano estúpido hay que atacarlo con la misma estupidez de la que está hecho. (Quién de verdad se ha tomado en serio a Facebook? Nadie. Y sin embargo allí estamos).

Y entonces el creador de Facebook decide hacer una broma adolescente; burlarse, esa cosa que hacen los jovenes cuando tienen rabia, cuando creen que algo está mal y cuando no son tenidos en cuenta, y muy especialemente cuando los ataca el impulso de la crueldad.

Ni siquiera estaba pensando en dinero Mark cuando se inventó la red social más grande del planeta. (Bueno, también está el asunto de que, de alguna manera, este antihéroe es un revolucionario no soñador, proveniente de una familia de clase media cuasi obrera, que le parece absurdo todo ese culto al dinero de la América profunda)

Estaba pensando en hacer reír, Mark, pero a nadie le dio risa. "Es que nadie tiene ya sentido del humor?", - es la gran pregunta que se hicieron, en su momento, los creadores de dos gigantes como Napster y Facebook -.

Y no. Ya nadie tiene sentido el humor. Lo que sobrevive en la actualidad, si acaso, es el sarcasmo y las ganas de competir.

A todo el mundo a su alrededor, la red social le pareció un mal chiste y, sin embargo, hoy hay 500 millones de personas que no lo creen así.

No creo tampoco que a Zuckerberg le quite el sueño demasiado si nadie lo quiere, esa realidad que quiere ser construida por Fincher en el terreno de la ficción.

Para algo, hace uno chistes que lo vuelvan billionario: para olvidarse y, sobre todo, para cambiar de amigos.

A quién le puede importar la primera traga maluca de su vida con un billón de dólares en el banco?

A quién le puede importar que uno de los mejores directores de la contemporaneidad lo deje mal parado en una de sus obras maestras?

Cualquier persona, medianamente inteligente, sabe que éstas y, casi todas las otras cosas de la vida, se pueden comprar, en efectivo. Para el resto existe MasterCard.

Bueno, y el secreto más importante revelado en la cinta: todos estamos en Facebook porque inconscientemente queremos conocer el status sentimental de las personas que nos atraen sexualmente. Ahí les dejo esa perla.