noviembre 21, 2010

Velódromo, dir. Alberto Fuguet

En este mundo siempre se corre con el riesgo de ser tildado de "disfuncional" cuando no se tiene la suficiente habilidad para masificarse.

Igual, cuando no sos capaz de quedarte callado, (o desarrollar la hipócrita capacidad de hacerte el bobo ante los hedores institucionales).

En Colombia te pueden matar. En otras sociedades más tolerantes, te confinan.

Pero por A o por B, si no puedes encajar tu culo en la gran vacinilla de la mierda establecida, entonces preparate.

Hoy en día, sos un disfuncional si no decís lo correcto. Sos un disfuncional si te "carga" la clase emergente que se deja humillar y/o venden hasta-la-mamá por conservar un trabajo.

Más que méritos laborales, pareciera que la clave de la supervivencia, en la actualidad, residiera en cuidarse de nunca quedar mal con nadie; de comer sano y de pensar siempre que los pobres tienen la razón.

Por ello, tal vez, este Ariel Roth, personaje central de los extraradios, tenga mucho de heróico. Un tipo que es capaz de plantársele al sistema y decirle que, most-of-the-time, la gente apesta y que por eso prefiere freelanzear desde su casa.

Lástima que esta actitud sea posible nada más que en una película. En la vida real, es de temerse que las cosas sean a otro precio.

Para destacar, el grano de VELÓDROMO: Dios! Como si la hubieran rodado toda con una puta handycam! Y qué bien le luce.