noviembre 07, 2010

Los bichos raros de América Latina

Con una cámara bien enclavada en el trípode, El Vuelco del Cangrejo logra fijar sus grisáceamente logrados paisajes en la retina del espectador. Uno se aleja de la historia y la memoria sigue en el Pacífico vallecaucano.Su tempo también logra capturar el sentido del tiempo en zonas costaneras. Noción digna de la mejor de las candidaturas al sello "cine indie", tal como se entiende en el Sundance Channel.

Simpático, pero no extraño, resulta que el antagonista de esta historia sea un paisa o que, al menos, se llame "El Paisa". Simpático por lo predecible y obvio del gesto, pero no demasiado tampoco, pues ya sabemos sobre la fundada, o infundada, animadversión de la intelectualidad caleña, por el colonialismo natural en el espíritu de los antioqueños.

Tampoco debemos olvidar que esta bella pieza cinematográfica, en rigor, es una tesis de grado asesorada por Oscar Campo, un profesor que no desaprovecha papayazo para pronunciarse neciamente en contra de los paisas cuando juega de local en su Cali del alma (fui víctima de ello en sendo almuerzo en Unicentro, justo al frente de la Universidad del Valle). (No así cuando se trata de ser homenajeado en Medellín).

Pero ya basta de paréntesis que no vienen al caso. Con todo lo bien intencionada que pretende ser esta obra (alegando a favor de los históricos derechos sobre las tierras), ella no deja de ser una mirada de niñito-rico-blanco (Oscar Ruiz Navia), cuya incapacidad para registrar al hombre negro es más que evidente: en la cinta los negros vuelven a ser filmados como bichos raros. Más cineastas colombianos haciendo su agosto de nuevo, para conseguir becas en Europa.