octubre 23, 2010

Yo soy el único público que me interesa

Esto puede sonar esquizofrénico, pero en el fondo es cierto.

Endodermicamente hablando, la única narrativa importante, es la narrativa personal, la que te contás a vos mismo.

Y así termina Objectified, una de las odas al individualismo más deliciosas de los últimos tiempos.

Basada en la famosa y blanca exposición de objetos funcionales del Moma, la película hace gala de secuencias que te hablan de cómo la Ciencia Ficción no la tenemos que ir a buscar en el cine ni en las películas futuristas.

La Ciencia Ficción la podemos encontrar en el más simple de los objetos de una casa, en una silla, en un cepillo de dientes o hasta en el más banal y prehistórico de los mondadientes.

Aunque también OBJECTIFIED nos muestra el lado perverso del diseño industrial, este documental se erige como uno de los monumentos más contundentes en favor del materialismo concreto, dejando de lado los discursos abstraccionistas y las pamplinas colectivizantes; las posiciones filosóficas y la protesta panfletaria. Da al traste con la utopía solidaria y la mamertada ecologista.

Objectified critica a la agotada cultura de la contracultura y a la neovaciadez del discurso democratizante, desde adentro, y nos arroja al más americanamente político de los discursos: dejemos de hablar tanta mierda y pongámonos a mover el culo.

Porque al final de cuentas, nosotros mismos somos el único público que nos interesa.