septiembre 08, 2010

El Origen: esa platica se perdió

Para empezar, una advertencia: no se vea esta película sin haber leído antes La Interpretación de los Sueños o El Jardín de los Senderos que se Bifurcan o Calderón de la Barca.

En su defecto, verse la saga de las Pesadillas Sin Fin, por favor.

Segundo, hay que hacer una maestría en Constructivismo para poder entender los parlamentos de Leonardo DiCaprio mientras dispara, pelea y corre cual mafioso italiano a diestra y siniestra.

Uno termina preguntándose, sobre los protagonistas, dónde aprendieron a hablar como si fueran Von Glasersfeld, Heinz von Foerster, Marshall Mclujan o Noam Chomsky. Hollywood, en su desesperado afán por demostrar que también piensa, mezcla la estética de un manjar y la pone en la boca de un marrano.

El mundo entero se descresta. Esa platica vuelve a perderse.