mayo 26, 2010

Cuando seamos grandes

Este es un acumulativo regreso al hogar, obsesión dramática por excelencia, cuyo final desencadena en una contenida bomba de emociones, demarcada por el recurrente subrayado color rojo del diseño de producción. Película definitivamente setentera, pero grabadada en la contemporaneidad, de autor, para afinar el corazón, cuyo comienzo tiende a confundirse con una tonta comedia de temporada. Pero Home for holydays no lo es.

No hay comentarios: