abril 10, 2010

Defiende el cine latino, pero no por hacerse "el Simón Bólivar"



El escritor y director -o viceversa- estrenará su nueva película la próxima semana en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. Velódromo fue realizada sin apoyo estatal y su autor afirma que se inscribe en una nueva corriente de filmes locales “de garage” o de bajos recursos. Su protagonista hace dos cosas bien en la vida: ver cine en su notebook y andar en bicicleta.

POR RODRIGO GONZÁLEZ M.

Cuando a fines de 2008 Alberto Fuguet perdió por tercera vez consecutiva su postulación al Fondo Audiovisual para financiar su película Perdido, entendió que hay un tipo de cine donde él no encaja. “Es esa forma hollywoodense de trabajar en Latinoamérica que requiere grandes apoyos y que a mi juicio no es muy viable. Uno no puede andar esperando a que lleguen los fondos y, además, lidiar con logística, dineros y compromisos especiales. Soy un artista y me gusta hacer las películas de la misma forma en que escribo mis libros. Es decir, en el momento en que se me viene la idea a la cabeza”, explica Fuguet, que en estos días se encuentra haciendo clases y rodando un cortometraje en la ciudad estadounidense de Nashville (Tennessee).

La imposibilidad de encontrar recursos económicos estatales para realizar Perdido (que se basaba en el libro El empampado Riquelme, de Francisco Mouat), fue la experiencia que catalizó el nuevo tipo de cine que se acomoda al estilo de Fuguet: trabajando entre amigos, al ritmo de las emociones, sin demasiado papeleo. “La idea es que hacer una película no se transforme en una experiencia terrorífica, con líos, papeleos, formularios y una burocracia digna de Kafka”, apunta.

Con este ritmo más casero rodó la película Velódromo, su más reciente trabajo. La cinta acaba de ser seleccionada para presentarse en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (que comienza el próximo jueves 8 de abril), donde se exhibirá el sábado 10 de abril, dentro de la sección Panorama. Velódromo es parte de una avanzada de 13 filmes chilenos en el Bafici, una cantidad excepcional. “Me gusta pensar que estoy en sintonía y en diálogo con las películas chilenas seleccionadas. Que comparten el mismo perfil de menor presupuesto, hechas en video digital, con historias más personales”, dice Fuguet.

El núcleo de Velódromo es un personaje que se llama Ariel Roth, nombre que al escucharse suena idéntico al de uno de los guitarristas de la desaparecida banda hispano-argentina Los Rodríguez. “Pero ese era Ariel Rot, sin la h final. Me di cuenta de la coincidencia después. Yo, en realidad, le puse Roth por Philip Roth, el escritor norteamericano”, explica. “Ariel es un diseñador gráfico, profesión que me parece bastante sintomática de los tiempos que nos toca vivir. El se la pasa frente a un computador, que es otro signo de los tiempos. Y al mismo tiempo ocupa bastante de su tiempo en bajar películas. Descarga y descarga, tal como lo hace mucha gente, como tú o como yo”.

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Con 35 años, Ariel (Pablo Cerda) se niega a establecer un tipo de vida similar a la de muchos de sus conocidos. Su rutina está definida por ver películas pirateadas de la red, deambular en su bicicleta y relacionarse tarde, mal y nunca con su novia (Francisca Lewin).

¿Por qué descarga películas tu protagonista?

El es un personaje de unos 35 años, que bien puede ser la continuación de Gastón Fernández, el protagonista de Se arrienda, mi anterior filme. Es un tipo que no le pide mucho a la vida. Su bicicleta es su mejor amiga. La utiliza como medio de transporte, pero también como forma de conectarse consigo mismo y con la ciudad. No le interesa probarle nada a nadie. Al revés, no quiere ser como los demás.

¿Cuál es el tono del filme?

Intento indagar en la sensibilidad masculina en tono de comedia dramática. Un referente clásico para mí fue Alta fidelidad, la película de Stephen Frears, con John Cusack. No me interesa el tradicional héroe de acción de los policiales o de las cintas bélicas.

¿Esto es como la segunda parte de Se arrienda entonces?

Me gustaría que se viera así. Además, quiero mostrar una melancolía y una atmósfera de enamoramiento y tristeza que no se ve habitualmente en las cintas masculinas. Más que una película de trama, Velódromo es una cinta de estado de ánimo. Y esta historia nace de mi sensación y reacción ante ciertas cosas. Por ejemplo, me niego a creer que todo el mundo ve malos programas de televisión o va al supermercado o se cree trabajólico o piensa en consumir y consumir. Me niego a ello, tal como el protagonista de la película. A Ariel no lo despiden de ninguna parte. Simplemente no quiere trabajar mucho porque cree que el tiempo es corto y él necesita tiempo. Y si trabajas mucho, lo pierdes. Como el trabajo implica dinero, trata de gastar poco y por eso también usa su bicicleta. Está más interesado en su libertad que en sus ingresos A diferencia de todo el mundo, no quiere tener más. Sólo menos.

La forma de hacer la película también parece ser despojada.

Estoy haciendo películas que llamo “de garage”. Ya no me interesa volver a hacer nada en 35 milímetros. Trabajo en video digital: sólo mi cámara y yo.

¿Te sientes parte de un nuevo tipo de cine chileno?

Me gusta pensar que Velódromo pertenece a un tipo de filmes que hablan de cierta marginalidad, que se conectan muy bien con lo que pasa dentro de Chile, pero que también llegan muy bien fuera del país. Por algo van todas estas películas al Bafici, por ejemplo. En general, me parece que el cine chileno que ahora está destacando en el extranjero no es el oficial ni el estatal. No es el de la Concertación tampoco. Dos ejemplos de lo que hablo son La nana y Tony Manero. Creo que La nana nos abrirá muchas puertas a los cineastas locales. Le debemos mucho a esa película.

Su amigo el ministro

Alberto Fuguet es uno de aquellos que jamás logró empatizar con las autoridades culturales de la Concertación y nunca obtuvo fondos para sus proyectos. Pero ahora el ministro de Cultura es Luciano Cruz-Coke, amigo de Fuguet y protagonista de Se arrienda, su primer filme.

“Es divertido verlo en ese cargo. Pero fuera de eso, creo que es un tipo muy inteligete. Muy abierto y culto a la vez. Mira lo que ha hecho con Lastarria 90, por ejemplo. El ha sacado ese proyecto adelante en gran forma. Tiene una gran habilidad para mezclar lo privado con lo público”, dice.

Si hipotéticamente se ganara ahora el fondo audiovisual, todo el mundo sospecharía.

¿Y eso significa acaso que debo inhibirme de presentar proyectos? Realmente espero que no. La verdad es que ese tipo de preguntas me insultan un poco. Yo, por mi parte, creo que tengo derecho a postular como cualquiera. Ahora, por otro lado, es raro pedirle plata al Estado en un país que está terremoteado.

Libre acceso

El director dice que Velódromo apostará a una nueva forma de exhibición que tiene ver con los tiempos que corren. “Queremos mostrarla en Chile primero en el Sanfic y luego la estrenaremos en agosto o septiembre. Será en pocas salas y apostaremos a mostrarla también online. Como lo están haciendo varios directores en el mundo. Spike Jonze o Wayne Wang, entre otros”.

¿Tu película entonces practica lo que predica su protagonista, que vive conectado a un laptop?

Mentiría si te digo que yo o la gente que conozco o los cinéfilos nuevos no descargan ilegalmente. Y no lo hago por ser malo o ser cool. Mi sitio favorito es Karagarga.net.

Tú tienes tu propio sitio de películas también, pero es legal.

Si. Cinepata.com está asociado a Creative Commons, una organización sin fines de lucro, que promueve el intercambio libre de creaciones de artistas.

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