enero 02, 2010

Vanessa Jopp en Meine Schöne Bescherung

No tendremos a Sundance en Colombia, pero tenemos a Cinemax. Y con su esnobismo estacional, como todo en este país, nos llega este film plagado de cultura pop cuyos antecedentes más inmediatos en Alemania son Corre Lola Corre y Goodbye Lennin, entre los más destacados.

En este caso, sin embargo, respiramos un salto cuantitativo de menos estafa con respecto a la radiografía de una clase media que no habla por sí misma sino que es hablada a través del ecosistema que la moldea y la determina.

Total, Herzog y Wenders nos habían estafado con su objetivismo esquizoide y su renucia a la búsqueda de un subjetivismo pertinente al momento histórico; ¿aló? ¿hay alguien en casa?

La trama se desarolla la noche de navidad y encontramos importantes puntos de contacto en cuanto al tono de películas políticamente preocupadas como las Invasiones Bárbaras, por ejemplo: un grupo de amigos que se reunen para devorarse emocionalmente sin piedad.

Sale toda la barbarie de cuarentones sin acabarse todavía de criar y, como siempre, lo que se sirve en estos casos es un intoxicante coctel de pasiones inútiles como los celos, las envidias, la crueldad y las envidias, todo esto enmarcado en sociedades anteriormente preocupadas por hacer arte, serio, comprometido e itelectual como si aquello los fuera a salvarlos de sí mismos y del fracaso de dios.

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