septiembre 22, 2009

De vuelta a los cines

Nueva York. Siglo 21. El experimento más grande del mundo. El laboratorio humano más inusitado de todos los tiempos. El epítome de la especie por excelencia. Siempre me había preguntado por qué el subterráneo de aquella ciudad no había inspirado más películas de las que debería. O libros. O canciones.

Sólo hay que estar en un vagón del tren newyorkino para sentir toda la paranóica excitación de viajar en él. Cuántas ideas y revotijo de sensaciones apocalípticas despide el subway de la MTA! (Escribí una novela al respecto LLAMADAS EN EL SUBTERRÁNEO).

Ya era hora de que Hollywood capturara todo esa mostruosidad de una ciudad bajo otra ciudad, un mundo bajo otro mundo y lo que significa desplazarse a los largo de él. En The Pelham Bay 123, podemos acercarnos a ello. La película está total y magistralmente retocada desde las referencias mismas que se hacen a la política (el héroe que salva a América, ahora, es un negro), pasando por los desfalcos y corruptelas de "la ciudad más burócrata del mundo" y la cosa religiosa y la vulnerabilidad de Wall Street hasta hasta la correción de color digital y la luminancia. Nunca antes el colorido pop había sonado tan 7.1 Dolby Stéreo.

Cine crispetero como excusa para volver a cine.

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