agosto 06, 2008

Sin Blockbuster no hay cine


SIN BLOCKBUSTER NO HAY CINE



Por William Zapata M.
Apenas hace unos pocos años, los latinos de Estados Unidos asistíamos estupefactos a una película llamada 'Y tu mamá también'. No podíamos creer lo que estábamos viendo. "Es que es posible", nos preguntábamos, " ¿existe vida más allá de 'Amores Perros' ? ". ¿Atestiguábamos, acaso, el nacimiento de un equivalente con la madera de un Soda Stereo en el caso del rock? ¿O la resonancia universal de un García Márquez en el caso de la literatura?

Bueno, no era para tanto. Pero lo cierto de todo es que, aquella noche, a la salida de los cinemas en el downtown, escuchando los comentarios anglos de la masiva concurrencia, los hispanohablantes alcanzamos a sentirnos bastante orgullosos. Por fin había una segunda película, más que presentable, hecha por latinoamericanos.

'Y tu mamá también' se convertiría con el transcurso de las semanas en el fenómeno cinematográfico de la temporada entre el exigente público newyorkino. Por su parte, Alfonso Cuarón devendría en director de culto con mayúsculas, a nivel internacional. Lo paradójico de este asunto, es que detrás de 'Y tu mamá...' estaba la mano maestra del "Chivo", un director de fotografía caracterizado por hacer trabajos demasiado puristas (¿preciosistas, sería la palabra?) en Hollywood.

Ahora, en cambio, el Chivo se la había jugado con una luz afeada, descuidada a propósito, según sus propias palabras. Entonces, si el Chivo y Cuarón mismos reconocieron en su momento que tiraron a trabajar con la camisa por fuera y sin afeitarse, ¿Dónde estriba la fuerza de 'Y tu mamá también'?

Los latinoamericanistas dirán por supuesto que más allá de Soda Stéreo hay todo un espectro que va del infra rojo al ultra violeta. Claro, lo sé. No es ningún tonto quien abajo firma. Conocemos a los 'Redondos', conozco a Charly y como a cuarenta y tres bandas más desde Mexico hasta la Patagonia, las cuales nos han hecho rockear al sur del Río Bravo. Mexico y Argentina tienen mercados internos tan boyantes como para quedarse mirando el ombligo hasta que la capa de hielo de la Antártida se acabe de derretir.

Pero no nos digamos mentiras, hay una gran diferencia entre una banda menor y una banda mayor.

En el caso del cine, en particular, (como en el caso de las demás artes, me atrevo a decir) muchos son los factores extra artísticos que dependen de ello y el principal de ellos es la organización. Y cuando hablo de organización no me refiero a limpieza. Cuando hablo de organización, me refiero a una suerte de "Know How" y no me pregunten si yo lo sé, porque si lo supiera ya tendría mis intangibles en el primer lugar de las listas.

Lo bueno, es que en el cine latinoamericano sí hay gente que lo está aprendiendo a hacer. Sobre todo la nueva camada de productores. Pareciera que el chip es otro. Pareciera que ellos supieran que en la industria ya todo está estandarizado, que no hay nada que inventar y que si uno juega legal con esos estándares hay grandes posibilidades de éxito. Cabe mencionar desde los aspectos más insignificantes hasta los más macros. Al respecto, Rodrigo Guerrero, productor de Satanás, dice, ´Lo primero que te preguntan en los circuitos internacionales es si tenés los papeles en orden, derechos de autor y todos los tramites legales al día´. Luego, en cuanto a otras trivialidades (que no lo son tanto), Guerrero pasa a criticar el hecho de que apenas estemos aprendiendo a hacer un trailer.


Lo otro es el tópico de la calidad artística y de la factura de los nuevos trabajos. De unos años para acá ya no hablamos de un cine de consumo interno. Hablamos de muchas películas como 'Y tu mamá también' filmadas para el disfrute de masas críticas de todos los países. En Colombia, por ejemplo, lo que está sucediendo con su cine tiene a todo el mundo con la boca abierta. Películas como María llena eres de gracia, Al final del espectro, Satanás y Perro come perro han puesto un pico muy alto en una cinematografía que aún brilla por su falta de aceite en las arandelas y de agua en el carburador. ´Creo que El Rey de Antonio Dorado marca un poco el resurgimiento del cine colombiano. Casi desde entonces se estrenan anualmente 10 largos en las salas de cine. Es un cine que ya tiene mucha calidad técnica, pero artística deja mucho que desear´, dice Carlos César Arbeláez, director de Los Colores de la Montaña, un largometraje que se empieza rodar a mediados del 2008.


A veces, no nos explicamos cómo hemos llegado tan lejos. La vez que fui a ver 'María llena eres de gracia', por ejemplo, salí del teatro creyendo que había visto otro descache más de nuestro cine. Los españoles que me acompañaban me decían que no habían entendido un reverendo pito por "esa forma de hablar tan colombiana". Ahora no era un asunto técnico. No era un problema de sonido. Ahora era un problema de acentos (¿y de prejuicios tal vez?) Había algo que chocaba, pero los enterados nos sentíamos aliviados de que no fuera un asunto del oficio en sí. Al fin y al cabo, la película se había contado tan bien que nos había hecho salir con ganas de discutirla. Días después, María llena eres de gracia estaría ganando en los premios Spirit y estaría recibiendo una nominación al Oscar. ¿Una nominación al Oscar para el cine colombiano?!!!! Era de no creer.

La explicación más convincente de este nacer (¿renacer?) del cine latinoamericano es la preocupación por los géneros cinematográficos. Ahora, los nuevos realizadores no se desvelan por hacer películas idiosincráticas o que expliquen las cosmogonías de determinado grupo humano o que expriman nichos de mercado hasta la saciedad como el caso mexicano de los narco corridos, por ejemplo. Ahora existe una preocupación por hacer un thriller o una comedia romántica o un suspense o cualquier de los formatos prestablecidos esquivando un poco es síndrome del autor. Y no sería muy temerario deducir que es ahí donde radica la falla de muchas películas como Rosario Tijeras, (en el caso de Colombia), y de otras más como Lugares Comunes y Nueve Reinas (en el caso de la todavía encriptada y, otrora, industria argentina). Todos estos, productos finales que no supieron respetar ciertos estándares de un ennoblecimiento del arte de narrar, como lo puede ser la tensión de una final redentor o de una trama que por lo menos te haga salir del teatro reconciliado consigo mismo. Un problema que se sucede con los sabiondos que quieren reinventar el cine. Y la verdad es que en este mundo de los escenarios ya todo fue experimentado. El cine es un imperio repleto de estereotipos y el camino que se transita por encima de ellos nos puede llevar derecho a la cima de una industria. Salirse de ese camino puede llenarnos de Gloria, pero también puede llenarnos de soledad.

¿Cuál fue el gran logro, entonces, de María llena eres de gracia? Obviamente, el gran logro está en la producción. La producción de un grupo de gente que se preocupa por sacar adelante una obra de arte, pero básicamente de sacar un producto y no un producto para venderle a los allegados de la familia ni para reconfortar el ánimo patriotero del funcionario de turno, ni para vender en las tiendas del barrio. Hablamos de productos para venderle a los consumidores más refinados y a las masas críticas más exigentes. ¿Hello? Hay una cosa ahora llamada aldea global y es una gran plaza altamente competida. Ahora habría que decir al contrario de los Redonditos de Ricota: "¡Salí del barrio!" a cambio de ese romántico ¨Volvé al barrio¨.

Y es aquí donde tocamos el tema más importante para mí: LA DISTRIBUCIÓN. Sí, la distribución con mayúsculas. Y si menciono a Y TU MAMÁ TAMBIÉN como la película más importante del cine latinoamericano es por eso. Porque siempre fue una cinta, mejor dicho, un DVD al alcance de la mano. Sé que puede haber enfado si no menciono otras mejores de otros países. Pero ¿a verlas? ¿Dónde están? No es que yo sea desinformado. Soy de los que me pasé 7 años por las bibliotecas y videotiendas de New York cazando cine latinoamericano y la película de Cuarón, sin duda, fue la más accesible entre las de factura impecable. Y TU MAMÁ también estaba en todas partes. De eso se trata el cine también. De algo que vaya más allá de una aclamada premier.

Gracias a este tipo de visión es que hemos podido disfrutar de otras subsecuentes piezas maestras como Children Of Men, Babel y, para no ir muy lejos, otras no tan maestras como Paraíso Travel del realizador colombiano Simón Brand. Una especie de combinadores perfectos del mercadeo y la carpintería con el arte. Gracias a ellos, a estos pioneros, como lo fue en su momento 'Amores Perros', ya no tendremos que ir a fiestas de intelectuales para que nos admiren por lo bien que lo hizo Sergio Cabrera en 'La estrategia del caracol' , tal como le pasó (otra vez) al abajo firmante en una reunión de otros españoles muy pop corn, quienes no conocían más allá de las películas de dos o tres autores, y a los que me dio pereza explicarles que el cine colombiano es tan viejo y tan profundo como la historia del cine norteamericano mismo. Supongo que lo mismo pasa en otros países. Pero tengo que decirlo: para existir en el cine hay que pisar una alfombra roja y estar empacado al vacío en un estantería de Bluckbuster.

Tal vez ello explique por qué autores con mayúsculas como Alex de la Iglesia no hayan dado el salto definitivo a Hollywood, ni tampoco un Almodóvar ni un Alejandro Amenabar, a pesar de haber obtenido un par de Oscar y de coquetear con ese gran paraíso judío llamado Hollywood. ¿Será que se cansaron de hacer networking? ¿Será que no se aguantaron tanta vida de lobby como sí parecen disfrutarla Penélope Cruz y Javier Bardem?

La invitación es para que aprendamos a dudar de toda explicación irracional en este mundo de las luces y de las cámaras. Si los críticos supieran lo difícil que es hacer una película, al menos la mitad de ellos se auto destruirían en cinco segundos como los mensajes de Misión Imposible.

Muchas conclusiones, pues, se pueden desprender de este somero paneo a la izquierda en la expresionista secuencia inicial del cine latinoamericano. La más importante de ellas es que muchos cineastas, sobre todo los que están de alguna manera coronando, ya quieren rodar sin el paternalismo de sus benefactores los estados, aunque harto es sabido que, a nivel mundial, la única industria cinematográfica que puede sobrevivir por sí misma es la de Hollywood (y un poco la de Bollywood también). Pero no queda otro camino. O hacemos del cine un negocio y nos inventamos un segunda meca del cine en castellano, o viviremos condenados a que los gobiernos arrojen un genio del cine cada cierto número de décadas. O a que un Alfonso Cuarón se inspire cada siglo con alguna que otra Y tu mamá también.


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