julio 29, 2008

El Bom Bom Bum del cine colombiano

Un artículo Copy/Paste

Le oí decir a alguien que una cinematografía es el reflejo de un país maduro, pero somos un país que apenas está entrando a la pubertad. Y a eso se le suma producir no calidad, sino cantidad. Y los avatares de la tecnología, porque la facilidad de hacer una película ha hecho que se pierda rigor, profesionalismo", agrega Bernal, quien es cineclubista, crítico, profesor, director de cinematecas, editor de revistas y uno de los grandes conocedores de nuestro cine y su historia. 

¿Qué películas destacaría del último año?
De 18 películas ninguna es rescatable. Hay una que me causa una curiosidad enorme. No sé si fue mal lanzada o promocionada. Fue Apocalisur. Estuvo en festivales de categoría y tiene un premio en Cartagena, pero no tuvo la disposición del público. 

El baúl rosado quedó atorada en medio de la crítica y de su propuesta estética. Satanás y Paraíso Travel, los dos grandes pilares del Hollywood colombiano, desbordan los presupuestos de cualquier película colombiana, pero, si se miran los premios y la justificación en festivales y propuestas, no aportan nada. Perro come perro sí logró todo eso.

El público se queja de que el cine local está obsesionado con un único tema...
La gente dice hay muchas películas de violencia, pero el país debe mirarse para justificarse. Necesita dejar de ser vampiro, que no se mira al espejo porque no se ve. Mientras no nos veamos, no vamos a hacer cine. Somos un pueblo violento. Vivimos de la violencia. Me pregunto qué ha pasado con Heridas, de Roberto Flores, que es una crítica a la seguridad democrática y no la han dejado salir, porque le daña la imagen al país.


¿Entonces el problema no es la violencia como el gran tema del cine colombiano?
Es que se puede abordar desde muchos puntos de vista. Violencia no es solo el problema del conflicto armado, sino violencia familiar, en los pueblos, en la ciudad. A 'Perro come perro', por ejemplo, le dio miedo manifestar esa violencia, le dio miedo salpicarnos de nuestra realidad (tiene una escena de un asesinato con motosierra donde no se ve que está ocurriendo con la víctima). Moreno decía en una entrevista que la gente se imaginaba al tipo que estaban destrozando con la motosierra.

Pero no es suficiente. Imagínese, esas historias de los paramilitares son una locura. Necesitamos exorcizarlas a través del cine. Y no caer en esa trampa de hacer la 'Operación Jaque' con Hollywood y esperar a que Oliver Stone la haga. Es absurdo.

Tenemos que mirarnos hacia adentro. El cine argentino lo hizo. Los brasileños y los mexicanos también.


Puede ser cierto pudor de parte de los realizadores...
No, miedo. Parecemos avestruces: con la cabeza metida. No alcanzamos a entender ni siquiera qué es la palabra pudor porque no conocemos el problema a fondo. Cuando lo hagamos podemos hablar de pudor. 


¿Cuál es la gran debilidad de nuestra naciente cinematografía?
Educación audiovisual en el sentido general de la palabra. Que los cineclubes tienen que ser más rigurosos. Que la crítica tiene que ser más honesta. ue los directores tienen que prepararse. Que las políticas audiovisuales tienen que ser más puntuales. Creemos que estamos haciendo un gran cine, cuando no lo estamos haciendo. Estamos en el periodo del traje nuevo del emperador, como el cuento. Tdo el mundo lo aplaude, pero él está empeloto. Y está convencido de que lleva el mejor traje.


En el cine colombiano la mayoría de historias ocurren afuera; siempre hay una anécdota circulando...
Somos un cine de anécdota. Nunca nos asumimos como realizadores ni directores ni cineastas. Siempre dejamos que la anécdota asuma nuestro rol.

Dejamos que otros cuenten por nosotros. Los personajes son los que están diciendo eso. Nosotros, los cineastas, no. Un artista tiene que comprometerse.

¿Quién es un buen ejemplo de compromiso?
Jaime Osorio con 'Confesión a Laura'. Alberto Restrepo con 'La primera noche'. Las cintas de Mayolo. Podría estar Luis Ospina con 'Un tigre de papel', que es una buena sátira. Pero el público colombiano detesta pensar. Y cuando piensa, se duerme. 

¿Por eso gustan tanto las películas de 'Dago' García?
Es una necesidad dentro de ese cine. Es más, defiendo 'Muertos del susto'. Es la película perfecta de 'Dago'. Qué creó el Gordo Benjumea, un perfecto espectro de la clase media. Jairo Pinilla logró un miedo dentro de la clase media. Dago, un prototipo dentro de la clase media. Y es válido ese cine. Él es el autor perfecto. Si fuera un poco más atrevido hubiera podido hacer una saga sobre los personajes de 'Muertos del susto'. La gente vio 'Perro come perro' y pensaba que iba al teatro a reírse. Está condicionada a reírse. Le da miedo mirarse. 


Hay algunos directores y productores colombianos que han sido fichados en Hollywood. ¿Es un buen augurio?
Es como en el fútbol. El hecho de que se vayan para Europa no quiere decir que van a jugar en los grandes equipos.

Dentro de la gente que está trabajando, ¿a quiénes hay que echarles el ojo desde ya?
Rubén Mendoza. Qué disciplina. Conoce su historia. Es oro puro. Es capaz de ver a la gente que no le interesa a nadie y de encontrar la belleza en lo feo. Tiene un ojo exquisito. De Spiros, que fue alumno Black María, hay que esperar cómo funciona dentro de Hollywood. Aspiro a que Ciro Guerra logre encontrar su verdadera dramaturgia. La otra es la generación de 40 años. Carlos Moreno. Óscar Campo, que seguramente seguirá haciendo documentales. Alberto Restrepo, del que viene su segundo largo. Libia Estella Gómez. Roberto Flores. Hay una generación interesante en la Costa.

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