junio 10, 2008

WTC, Oliver S.

Hoy en día (siempre) ha habido una tendencia a sobrevalorar el manido axioma de que la voz del pueblo es la voz de Dios. Tal vez sea verdad; pero lo que no nos dicen es que tal vez Dios está ronco; o borracho o disléxico o cojo o manco o tullido del todo. Una demostración de ello es la poca aceptación que tuvo esta película al interior de la cultura de masas norteamericana. Acabo de verla y no entiendo por qué los newyorkers hablaron pestes de ella. A mí me pareció una obra maestra llena de sutilezas, con una narrativa rara, pero efectiva. Recomendable. La prueba fehaciente que la masa siempre es estúpida.

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