junio 06, 2008

LOS MUCHACHOS NO LLORAN, 1999

Desde que filósofos, sicólogos y científicos promulgaran la consagración definitiva del libre desarrollo de la personalidad, el siglo veinte recibiría con bombos y platillos el nuevo mensaje de un mundo donde tuvieran cabida, tanto hetereos, como bis, trans, y como homosexuales. Sin embargo, parece que aquellos ecos no llegarían hasta demasiados lugares de Norteamérica, incluyendo el pueblo donde se desarrolla esta historia de la más desolada intolerancia; microcosmos en los confines de una sociedad moralmente, mortalmente, torpedeada. Nunca el realismo social norteamericano había llegado tan a fondo en sus afanes de conquistar nuevos límites del autodescubrimiento, para atestiguar la más horrenda de las pesadillas. 

De ñapa, una venenosa canción para los amantes del veneno como el autor de todas estas palabras. 

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