junio 05, 2008

Hay tragedias de tragedias

Y mientras unos buscamos fervientemente más progreso y menos melodrama, otros buscan menos ergonomía y más corazón. Este es el caso de THE BOTHERSOME MAN, una película donde suceden tantas cosas irreales como acontecimientos excitantes en el vacío de una bombilla. La cinta perfectamente podría llamarse EN BUSCA DEL ÚTERO PERDIDO, o CÓMO EXTRAÑO LOS PASTELITOS DE LA ABUELA.

Minuto a minuto se erige todo un llamado a la humanización de la Era Post-industrial. Entramos una vez más al eterno discurso. Sociedades que se vuelven tan perfectas como tediosas. Ciudades donde no pasa nada y la gente termina suicidándose o desaburriéndose en los desvaríos del alcohol.



Sin embargo, lo más interesante de la película es la propuesta narrativa de lo absurdo, lo inverosimil si se quiere. Viene bien este relato de un joven director, JENS LIEN, (quien viajo a Londres para convertirse en una estrella de rock y terminó haciendo comerciales y documentales).

Sí. Todo lo que sucede en TBM es metafórico. Su irrespeto a los niveles de realidad es una bofetada en estos tiempos donde existe una sobre-valoración de lo "real".

Es imperante del cine o la literatura establecer esas diferencias? Yo lo dudo mucho. Pero lo cierto es que en el caso presente funciona. Funcionan las incongruencias, funcionan las contradicciones y los vacíos de antecedentes. Funcionan las mentiras! Eso es lo importante. Resultado: una entretenida película con una duración muy adecuada: 90 minutos (cada vez soporto menos los grandes rollos). 

Resultado: una película que te deja con preguntas y muy pocas respuestas; una película que te ancla en la condición humana; en esos otros mundos que están dentro de éste.

Al fin de cuentas: un pequeño banquete artístico que vale la pena subrayar.

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