marzo 15, 2008

País de la comida chatarra

A ver quién se le mide a comerse una hamburguesa después de ver esta obra maestra. Vuelven a aparecer las obsesiones de Linklater: los parkinglots, los diálogos largos y las trastiendas de los Mcdonalds, con uno que otro ingredientillo adicional. La banda sonora es para llevar con doble queso, cebolla y papas fritas, de ñapa viene bien la claustofóbica TAPE:




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