febrero 26, 2008

Los lunes al sol



Cuántas veces he visto LOS LUNES AL SOL? No lo sé, he perdido la cuenta. Película de películas. Ella es un deleite ahora que el cine dura cuatro horas por cuenta de los DVDs ( 2 horas de la peli en sí y otras dos horas con los special features: entrevista con el director, con los actores, el making of, etcétera. Eso dura una película hoy en día: 4 horas; de lo contrario, siéntete engañado).

Pero volviendo a los "Lunes...", me gusta porque es una película inserta en la mejor tradición de Ken Loach, quizá mi director favorito de todos los tiempos. Sus personajes son tan sabios como pocos en el cine hispanohablante actual. Pero ellos no son sabios porque han leído muchos libros ni porque han ido a la universidad. No; no es ese tipo de sabiduría que exhibe LOS LUNES AL SOL.

La sabiduría de estos personajes es una sabiduría simple; una sabiduría llena de valores solidarios que sólo puede entender aquel quien haya trajinado por la vida a la saga de empleos temporales o aquel quien haya compartido un café con un compañero mientras se espera en una esquina por algún empleador que te venga a contratar. Mejor dicho: la sabiduría de la gente que conoce la vida y con quien a uno le dan ganas de sentarse a conversar.

Ese es el tipo de sabiduría de estas almas; una sabiduría para nada elaborada; no una sabiduría de fastidiosos habla-mierdas que se la pasan leyendo libros en sus burbujas o viendo películas en refinados televisores de pantalla plana con DVDs recién comprados (como vergonzósamente es mi caso). 

Sí: la sabiduría de LOS LUNES AL SOL me llega; una sabiduría de que si naces cigarra estás jodido; una sabiduría de que sos un siamés al que le mandan a tomar por culo; una sabiduría de quién dice que el problema no es si creemos en Dios o no. El problema es si Dios cree en nosotros. 

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